Segunda epístola a los ciudadanos de Pedro Sánchez
Pedro Sánchez vuelve a repetir su estrategia de envío de epístolas a los ciudadanos. De nuevo, el Presidente del Hobierno vuelve a escribir a los ciudadanos cuando, de nuevo, se produce un movimiento judicial frente a acciones que tienen que ver son negocios de la mujer.
En aquella primera carta dijo que necesitaba un periodo de reflexión sobre si merecía o no la pena continuar al frente del Gobierno de España. Hoy, por contra, no muestra dudas y se reafirma en mantenerse en su cargo.
Aunque en un principio se desconoció esta información, la primera carta de Pedro Sánchez se produjo justo cuando Begoña Gómez conoció que estaba investigada. Hoy la mujer de Sánchez ha sido citada para declarar como investigada por los delitos de tráfico de influencias y corrupción.
La carta de Pedro Sánchez llega de nuevo en medio de una campaña electoral fundamental para él y para los socialistas. Si en aquel momento fue rn medio de las elecciones catalanas, esta carta hoy llega en medio de las europeas.
A lo largo de su carta usa expresiones que se están convirtiendo en habituales en su discurso. La expresión fango aparece dos veces, el verbo quebrar otras dos.
Y de todo esto culpa, denominándolos promotores, a Feijóo y Abascal, a los que nombra expresamente en tres ocasiones mientras los coloca a la par y equipara: «tanto monta monta tanto» dice.
La reproducción literal de esta carta es la siguiente:
Nueva carta a la ciudadanía,
Mi esposa y yo hemos tenido conocimiento hoy mismo, a través de los medios de comunicación, de la citación a Begoña como investigada el próximo día 5 de julio.
Esta decisión se anuncia sólo cinco días antes de que se celebren elecciones al Parlamento Europeo, lo cual resulta extraño. Habitualmente, se ha seguido la regla no escrita de no dictar resoluciones susceptibles de condicionar el desarrollo normal de una campaña electoral y, por tanto, el voto de los ciudadanos. En este caso, resulta evidente que esta práctica no se ha respetado.
Dejo al lector extraer sus propias conclusiones.
Quisiera trasladarle que ambos estamos absolutamente tranquilos. No hay nada detrás de esta acusación, sólo un zafio montaje impulsado por las asociaciones ultraderechistas demandantes.
Con todo, hay una lectura política que me veo en la obligación de compartir con usted.
Como ya recordará, en mi anterior carta denuncié la deriva de una coalición reaccionaria capitaneada por el Sr. Feijóo y el Sr. Abascal -o por el Sr. Abascal y el Sr. Feijóo, tanto monta monta tanto-, para usar todos los medios a su alcance con el fin de quebrarme en el plano político y personal. Su objetivo es que yo renuncie, que dimita. Incluso, como supimos ayer, tratar de forzar mi salida de la Presidencia del Gobierno con una moción de censura mediante una alianza contra natura. Todo les vale.
Lo que no lograron en las umas, pretenden alcanzarlo de manera espuria. También sabía que, conforme aumentara la frustración y la impotencia de esta coalición reaccionaria, el ritmo de la máquina del fango no iba a parar, sino a acelerarse. Ante esta certeza, me pregunté si merecía la pena o no continuar en el ejercicio de mis responsabilidades.
Quiero decirle que mi decisión de continuar al frente de la Presidencia del Gobierno es más firme que nunca. Que la tarea que tiene el Gobierno de coalición progresista es más necesaria que nunca.
Nuestro horizonte permanece inalterable: consolidar la pujanza del crecimiento económico y la creación de empleo, como hoy acabamos de conocer, redistribuir los frutos de ese crecimiento entre la clase media y los trabajadores para luchar contra la mayor de las injusticias, que es la desigualdad; regenerar la vida democrática reivindicando el juego limpio por encima del fango que algunos pretenden esparcir, avanzar en derechos y en libertades sin dar un paso atrás; y contribuir a la paz en el mundo, con especial atención a Ucrania y Palestina.
Estos próximos días, usted será testigo de una cuidada coreografía diseñada por la coalición ultraderechista para intentar condicionar las elecciones y debilitar al Gobierno.
Begoña y yo sabemos perfectamente por qué la atacan. Ninguno de los dos somos ingenuos. Lo hacen porque es mi pareja.
Ella es una mujer trabajadora y honesta que reivindica su derecho a trabajar sin renunciar a ello por las responsabilidades de su marido. Derecho que yo defiendo en mi vida familiar y por el que trabajo como presidente del Gobierno de España para garantizar que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades y los mismos derechos.
Estos días leerá y escuchará usted mucho ruido y aún más furia en tabloides digitales nacidos para propagar bulos, en platós de tertulias televisivas y radiofónicas al servicio de amplificar esa desinformación, y en tribunas donde se rasgarán las vestiduras el Sr. Feijóo y el Sr. Abascal. Todo, mentira. Un gran bulo. Uno más. En lo que respecta a mí, no le quepa duda de que no me quebrarán.
Y, dado que tratan de interferir en el resultado electoral del próximo día 9 de junio, ojalá sus promotores -el Sr. Feijóo y el Sr. Abascal-, encuentren la respuesta que merecen en las urnas: condena y rechazo a sus malas artes.
Quedan unos días de ruido antes de las elecciones y unos pocos más antes del verano. Pero también quedan más de tres años de Gobierno, de progreso y de avances.
Atentamente,
A lo largo de esta






