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Sánchez delega en Cuerpo la gestión de Transportes tras la dimisión de Puente

Para Sánchez, "su renuncia ayuda a recuperar la confianza en la dignidad política"

Los socialistas buscan darle la vuelta a la salida del ya exministro, que La Moncloa no veía necesaria, presentándola como un activo electoral.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido delegar las competencias del Ministerio de Transportes en el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, tras la dimisión de Óscar Puente.

Ante la proximidad de las elecciones, que se celebran en tres semanas, ha optado por que un miembro del Gabinete asuma las competencias en lugar de nombrar a un nuevo ministro. Cuerpo goza de un perfil técnico y de gestor más que político. El cambio se formalizará en una publicación extraordinaria del BOE en la tarde de este miércoles.

La salida de Puente fue inesperada en La Moncloa y en la práctica totalidad del Gobierno y el PSOE. Causó sorpresa. No la esperaban.

Sánchez mantenía su «respaldo absoluto» en el ya exministro y su intención era que siguiera hasta el 29-N porque entendía que su gestión no había influido en la tragedia de Urda, que se cobró la vida de 69 personas, y que marcharse supondría asumir responsabilidades.

Ahora, consumada su salida, la estrategia pasa por darle la vuelta al argumento y presentar su gesto como un activo frente a las críticas de PP y Vox, que ya elevan el foco al presidente del Gobierno.

«Lo ha hecho para demostrar, en primer lugar, a las víctimas el enorme respeto que la sociedad y, por supuesto, su Gobierno sienten por ellas. Y para demostrar que no todos los servidores públicos somos iguales», ha expuesto Sánchez en una declaración institucional desde la escalinata de La Moncloa, sin presencia de los medios.

«Con su renuncia, Óscar ayuda a que España recupere la confianza no solo en nuestro sistema ferroviario, sino también en la dignidad política», ha señalado. «Óscar», lo que denota la cercanía que hay entre ambos.

Puente era uno de los escuderos más fieles de Sánchez, miembro de su núcleo de confianza y ariete contra la oposición.

Los accidentes ferroviarios de Adamuz, con 46 fallecidos, y Urda, con 69 muertos, habían convertido al vallisoletano, según una opinión cada vez más mayoritaria en el PSOE, en un problema.

Había que tener un «gesto» con las víctimas, «empatía», «asumir responsabilidades». Ahora, la maquinaria socialista se lanza a presentar su dimisión como un activo electoral para una campaña que se había puesto aún más imposible.

Las encuestas de esta semana mostraban el retroceso del PSOE. Por ejemplo, la de EL MUNDO incluso le situaba por debajo de los 100 escaños.

«El ministro Puente ha dado la cara, ha dado explicaciones y también ha aportado soluciones a una sociedad que las exigía y que también las merecía. Y después ha dado un paso a un lado», ha elogiado Sánchez.

Desactivar la «gestión» del PP con Cuerpo

El jefe del Ejecutivo tenía dos opciones: nombrar un nuevo ministro, por ejemplo haber aupado al número dos de Puente, José Antonio Santano Clavero, secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, o, en un escenario de precampaña, delegar en un miembro ya del Gabinete.

Ha optado por esta vía más práctica. Además, en un escenario donde el propósito del Gobierno es tratar de «recuperar la confianza en el sistema ferroviario», opta por un perfil técnico, que no genera estridencias, completamente opuesto a Puente.

Gestión, en un momento en el que el PP trata de apropiarse de ese concepto como palanca de la campaña electoral.

Así lo ha presentado Sánchez: «El vicepresidente Cuerpo ha demostrado en esta legislatura una enorme capacidad de gestión, integridad y un talante que nuestra política y nuestro país necesitan».

«Por eso estoy convencido de que hará un gran trabajo y dará continuidad a las reformas iniciadas por el ministro Puente», ha afirmado.

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