Ya lo prometió Rozalén. El Palacio de exposiciones y congresos logroñés, ese que se convirtió en vacunódromo de día poniendo los primeros rayos de luz en el abismo de la pandemia, iba a pasar una noche de domingo muy especial.
Hacía semanas que Rozalén había colgado el “no hay billetes”. El público riojano estaba entusiasmado con el regreso de la manchega a los escenarios de nuestra tierra.
También advirtió la cantautora que durante las casi dos horas, el público pasaría por todos los estados emocionales que se pueden tener en un par de horas.
Imagina… y el auditorio logroñés lo imaginó, se despojó de sus mochilas y voló libre mecido en la voz de Rozalén. Libre, del todo libre se enfrascó en “este tren” que es este árbol y el bosque tan especial y lo condujo hasta donde “el paso el tiempo” se hizo magia.
Rozalén tomaba el escenario logroñés poco después de las ocho de la noche con un vestido negro y unas coloridas sneakers, pendientes de plumas de colores y dos rosas junto al micrófono. Y mucha energía, toda la energía, de sus canciones cargadas de reivindicaciones, de energía y buen rollo.

Tras “Este tren” llegó “Dragón Rojo” y “Será mejor” que fueron preámbulo de la espontaneidad de Rozalen que se dirigía por primera vez al público riojano con el que pronto conectó.
“Estoy hoy tontica”, confesó la manchega antes de continuar con el primero de los temas que interpretó durante el concierto perteneciente a su último álbum. “A tu vida” dio paso “A la línea” “Justo” antes de entonar ese potente
“Calla
No remuevas la herida
Llora siempre en silencio
No levantes rencores
Que este pueblo es tan pequeño
Eran otros tiempos”.
Consiguió Rozalén que el público se pusiera en pie por primera vez durante el concierto. “No sé cómo está ahora el tema de las restricciones sobre estar sentado o de pie”, había reconocido minutos antes la artista.
Tras “Justo” sonó “Pájaros enjaulados”, tema que compuso durante la pandemia y anoche interpretó entre unas luces que simulaban aquellos barrotes que terminaron rompiéndose lanzando luz hacia el público.

“La verdad es que no di ni una con esta canción” reconoció Rozalen. Y es que sus presagios de un mundo mejor, de no olvidar lo vivido, de saber agradecer a los que nos cuidan y querer a los que nos quieren se rompieron cuando lo hicieron los barrotes.
Habíamos entrado ya en ese momento del concierto en el que se mostraba el lado más reivindicativo de la manchega.
Un “Mar en el trigal” inundó el auditorio, ese tema compuesto por Rozalén junto a “Fetén Fetén” y que busca inyectar un chute de energía a aquellos que más lo necesiten, que sirva para romper esa grieta que les impide ver la luz.
Llegó tras ello el “Sí no creyera” de Silvio Rodríguez “siempre hay que reivindicar y recordar a los cantautores que nos dejaron esto” y “Loba” que ponía fin a la parte más dura y reivindicativa de la noche y daba pasa, según anunció Rozalén a la FIESTA.
Y vaya si lo fue.

“Que No, Que No” abrió esta parte del concierto que continuó con “Vivir”, ese tema que la cantautora interpreta junto a Estopa, y el cover “El día que yo me muera”.
Tras ello, llegó el primer mix que abría “Amiga” y en el que no faltaron canciones como “Me arrepiento” o “Tu nombre”.
“80 veces” y “Saltan chispas” abrieron el segundo mix que empezaba a anticipar la el final del concierto. “Vuelves”, “Comiéndote a besos”y “Y busqué” protagonizaron este nuevo mix que puso el broche final a una extraordinaria velada que ni público no artista querían dar por terminada.
Así que Rozalén, Beatriz Romero y su banda regresaron al escenario para entonar su “Puerta violeta” con, ahora sí, todo el auditorio en pie.
Tras ello, un potentísimo “Girasoles” germinó en el patio de luces para abrir una discoteca con “El paso del tiempo” que ponía fin a la fiesta y nos recodaba que estábamos llenos de vida.


