Rincón de Soto celebró ayer el día de San Isidro cuyo acto central fue la celebración de una eucaristía en honor a este santo al que los rinconeros, localidad muy vinculada al mundo agrícola, profesan gran devoción.
Sin embargo, el acto más emotivo del día fue el homenaje a los mayores del municipio, esos que han alcanzado los ochenta años.
Una veintena de ellos, junto a sus familiares, se acercaron hasta el Ayuntamiento en el que Carlos Paul, acompañado de otros miembros del consistorio, les hizo entrega de un diploma.
También hubo tiempo de recordatorios, en esta ocasión el encargado de ello fue el también homenajeado Bravo que no quiso olvidarse de todos aquellos que ayer también fueron protagonistas del acto desde la distancia, desde allí donde ahora estén.




