Puño Dragón conquistó ayer Calahorra con un espectacular concierto, sin artificios y con mucho rock en el que los ovetenses fueron ganándose al público nota a nota.
Los carbayones abrieron la noche con Rock Solar, Bailén y Ladrando, estas dos últimas las canciones que que abre su último trabajo, Juegos Violentos.
Su directo fue avanzando con temas como Fantasmas, Masai Mara, Carcaj y Agua de cocos, lo que poco a poco fue ganándose a los no muchos espectadores que se habían acercado, debido a las altas temperaturas, al recinto a esas horas.
Unos espectadores que iban quedándose prendidos con su directo. «Son muy buenos», «suenan muy bien», eran las frases que comenzaban a repetirse entre esos espectadores que aún no los conocían pero en los que iban creciendo las ganas de conocerlos.
Échame a mi la culpa, Chinchín y Todos los charcos fueron los temas que anticiparon Juegos Violentos, la canción homónima a su último álbum. Para entonces, quienes se encontraban en el recinto habían ido tomando posiciones cerca del escenario atraídos por su cautivador y rockero directo.
Con el público entregado llegó Necesito una pala; Vamos Vampiros; Mierda, creo que te quiero y no estoy borracho. Y entonces, entonces, entonces…
Entonces comenzó a sonar su «Haré lo que pueda» que fue coreado por todos los que cuantos se encontraban en el recinto, los que habíamos ido a disfrutar de Puño Dragón, los que habían comenzado a descubrirlos esa tarde y los adelantados que comenzaban a llegar para ver a Loquillo y se descubrían que se habían perdido a una fabulosa banda.
Los asturianos, que podían haberse despedido así, en esa cumbre que habían alcanzado, quisieron obsequiar a los asistentes con un tema más, su Agua de mayo que cerró su potente directo.
Los Puño Dragón se fueron dejando grandes sensaciones, muchas más ganas de seguir escuchándolos y una sola duda, de qué equipo era la camiseta que Germán, guitarra y segunda voz del grupo, llevaba.













