Pedro Sánchez ha asegurado que no convocará elecciones anticipadas ni se someterá a una cuestión de confianza, en medio de la crisis interna que afronta el PSOE tras las informaciones sobre una presunta trama de corrupción que afecta a altos cargos del partido.
El presidente del Gobierno ha afirmado que ha evaluado “todas las opciones”, incluida su posible dimisión, pero que finalmente ha decidido continuar al frente del Ejecutivo. Tras una extensa reunión de más de cuatro horas en la sede del partido en Ferraz, ha subrayado que se mantendrá en el cargo hasta el final de la legislatura, prevista para 2027.

Ante las especulaciones sobre un posible superdomingo electoral, Sánchez ha sido tajante: «No se dará esa coincidencia de elecciones municipales, autonómicas y generales». El presidente ha garantizado que respetará los calendarios de votación autonómica y local. Esta decisión busca frenar el temor de parte del partido a que los escándalos recientes puedan afectar negativamente a su rendimiento en las urnas.
En respuesta a las sospechas que afectan al dirigente socialista Santos Cerdán, señalado en un informe de la UCO como figura central en una red corrupta, Sánchez ha anunciado medidas como una auditoría externa. Y esto a pesar de que, según Sánchez, desde al año 2020 el PSOE ya está sometido a auditorías externas, además de al Tribunal de Cuentas, lo que asegura que hay un reflejo fiel de cuentas. El secretario General de la organización ha asegurado conocer esto hasta hoy pero que, tras el anuncio del jueves, lo llevará a cabo igualmente, por lo que habrá «un triple chequeo de nuestras cuentas»
Además, el máximo representante nacional socialista ha dicho que impulsará la creación de una comisión de investigación en el Congreso.
Otro de los cambios que se han llevado a cabo ha sido la conclusión del expediente sobre Ábalos, que se ha cerrado con la expulsión definitiva del valenciano, y la baja «a solicitud propia» de Santos Cerdán.
La Secretaria de Organización ha pasado a ser, a propuesta del propio Sánchez, una dirección colegiada hasta el 5 de julio, en el que se celebrará el comité federal. La actual secretaria de organización estaría formada por Cristina Narbona, presidente del PSOE; Borja Cabezón, responsable de calidad democrática y trasparencia en la organización; Montse Mínguez, diputada catalana, y la gerente que lo fue por decisión de Cerdán y cuyo nombre también aparece, hasta en tres ocasiones, en el informe de la UCO.
También ha comunicado que comparecerá “a petición propia” ante el Parlamento para ofrecer explicaciones sobre el conocido como caso Koldo.
De igual manera, ha expresado que aquí han fallado dos personas «no me diga que son tres porque Koldo no era de mi máxima confianza» ha subrayado Sánchez.
No obstante, Sánchez ha reiterado que su intención es completar el mandato, «el gobierno de coalición progresista va a continuar», y ha rechazado cualquier tipo de ruptura o remodelación en su Ejecutivo.
Acusaciones cruzadas con la oposición
En su intervención, el jefe del Ejecutivo ha desafiado a PP y Vox a presentar una moción de censura si consideran que el Gobierno ha perdido el respaldo parlamentario.
Asimismo, ha criticado a la oposición por su respuesta ante casos que afectan a sus propios dirigentes. En este sentido, ha señalado al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y ha recordado el caso de las comisiones vinculadas al hermano de Isabel Díaz Ayuso, así como a otros presidentes autonómicos como Juanma Moreno Bonilla y Carlos Mazón.
Sánchez ha reafirmado que el PSOE es una “organización limpia” y que su compromiso es “actuar con contundencia” frente a cualquier irregularidad. «Podemos sufrir traiciones, pero no vamos a tolerar la corrupción», ha concluido.
La rueda de prensa ha concluido tras responder brevemente las preguntas de cinco medios, minutos antes de las cinco y después de que el presidente, tras mirar el reloj, dijera que eran las cinco y que él seguía sin comer todavía.





