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Nunca dejes de soñar. La crónica de Ángel Sedano y las imágenes del UD Logroñés- Osasuna «B»

Muchos de nosotros somos soñadores por naturaleza, lo tenemos en el ADN, soñadores. En cuestión de sueños cada uno con lo suyo, unos sueñan con un partido de fútbol, ver a su equipo ganar en el último minuto con esa explosión de alegría compartida ¡sueñaló! quizás se cumpla. Otros, con volver a jugar con extremos puros, este tipo de soñadores son raros y más en este fútbol moderno. Otros, por desgracia, sueñan con esa comida que les falta en su vida cotidiana. Algunos no tienen la vida nada sencilla. El fútbol y los futboleros se acordaron ayer de ellos recogiendo comida para el Banco de Alimentos. Ese era el trato: trae comida y ve el fútbol. Ojalá nunca tengamos que soñar con comida, ojalá el mundo sea más justo; mi respeto para esos que lo sueñan y para los que lo hicieron posible.

Soñadores, habituales en Las Gaunas, esperaban las 17 horas al líder. Su equipo volvía a jugar con un sol y una temperatura amable para ser febrero. El balón volvió a rodar, la UD Logroñés cambió su forma de jugar. Jugó con extremos al usó, abiertos, descarados y largos. Osasuna B, por su parte, con presión alta.

El partido comenzó dinámico, tan dinámico que Ñoño recogió un centro de «Zelu» al área y Ñoño no perdonó. Gol, minuto 12 y el partido se ponía de cara muy pronto. La tan temida pegada del líder salió pronto a escena, el líder calmo ese ímpetu con posesiones largas, balones a los extremos y generar juego; aunque no se materializaron de cara a puerta. Esto último es la esencia del fútbol, pero hablamos de la UD Logroñés, la que va líder. No hay que poner ni un pero al cómo, los resultados le dan la razón jornada tras jornada.

Así transcurría el tiempo, cabalgatas y descaro de «Zelu» con la UD Logroñés controlando el tempo del partido; parecía desatada. Osasuna B no creaba peligro a la puerta de Miño, la gente animaba, celebraba los goles del ex blanquirrojo Espina con el Guijuelo. El Guijuelo también tiene su hueco en Las Gaunas.

La General tenía un color diferente, esto de ir líder tiene muchos matices, muchas maneras de ver el fútbol; se disfruta más el fútbol, se disfruta más de tu equipo, se sueña despierto. Así se llegó al descanso, con un partido controlado, con buenas sensaciones, con un gran sabor de boca. 1-0, gol de Ñoño.

El segundo tiempo trajo emoción, Rony pudo sentenciar el partido pero su disparo salió fuera. La ocasión parecía clara. Ers em minuto 51 y esa ocasión fallada dio alas al filial rojillo que dio un pasó al frente.

El partido entró en una dinámica nueva, la UD Logroñés dejó el balón a un lado y ya no se generaba tanto. Osasuna B lo fiaba todo a Méndez y Joni, un tanque riojano en el lado equivocado. Joni en el minuto 83 puso las tablas en el marcador, quedaba poco para el final del partido. Su fue gol un jarro de agua fría y dio paso al turno para el nunca dejes de soñar en esta UD Logroñés.

Caneda, sus cuarenta y un años, su cabeza, su gol, tres minutos después, hicieron que los sueños se cumplieran. Aparentemente sencillo, aparentemente fácil. Este equipo con pegada y equilibrio saca los partidos adelante y no se descompone nunca. Quedaban tres minutos para los noventa y el inconformismo salió a escena; se quiso y pudo ganar el partido, 2-1.

A veces los adjetivos se gastan con este equipo. Lo que esta claro es que es fiable con el marcador a favor y en contra, sabe ganar y hacernos soñar. Otra victoria más, ya van quince jornadas sin perder.

Los sueños a veces se cumplen y en esto del fútbol también; aunque detrás de esos sueños hay trabajo, sacrificio, oficio y un equipo que sabe a lo que juega y gana.

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