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Nuevo en esta plaza. La crónica de Ángel Sedano y las imágenes del Haro Deportivo- UDL

Un club joven, como la UD Logroñés, tiene mucha historia por escribir. El domingo tocaba un capítulo nuevo en ésta, su corta historia. Su primera vez en Haro en partido oficial. Todo es especial en este tipo de partidos: ambiente de gala, tu afición te acompaña en masa, familias enteras ataviados de bufandas blancas y rojas, amigos y amigas en un desplazamiento cómodo y encantador a Haro.

Cómodo porqué está cerca, pocos kilómetros separan la Capital de la Rioja Alta, de la Capital de La Rioja. Si hablamos de la comodidad en lo que al fútbol respecta, no es tan cómodo. El Haro aprieta, exige, hay que sudar bastante para ganarles y sobre todo tiene que aparecer la pegada, tu pegada, esa pegada tan incómoda para el rival, la pegada del líder.

Encantado, sí claro, de una ciudad con una oferta gastronómica maravillosa; de su vino no hace falta comentar nada, todo está escrito.

El Haro en los primeros 45 minutos de partido fue un lechado de virtudes en lo físico, en actitud, en dominar un partido o mejor dicho un mini partido de 45 minutos de juego. Josua marcaba el ritmo, el balón pasaba por él, Kevin Calle corría, Ibrahima Dieng ponía el peligro y traía por la calle de la amargura a los tres centrales puestos el domingo por Sergio Rodríguez sobre el césped del Mazo. Gorka, Zabaco y Caneda sufría y Miño veia peligrar su portería…

En el minuto 26 llegó el gol del Haro en el que Ibrahima Dieng remató a placer. Fue un gol justo, la UD Logroñés estaba siendo dominada en juego, ritmo y gol. Nada que objetar, a los méritos contraídos de unos y otros.

El balón era casi siempre para el mismo o los mismos los de blanco y negro. Los de azul (el domingo la UD Logroñés vistió con esa tercera equipación) tenían que esperar. Nada salía, nada fluía y así se iban yendo los minutos para unos y para otros. Para colmo, en el minuto 43, Errasti lesionado se retiró a vestuarios. El trivote estaba, tocado, el equilibrio del líder también y así se llegó al descanso con 1-0 y muy malas sensaciones por parte de la UD Logroñés. Fin a este mini partido de 45 minutos.

En el descanso, Rony calentaba a un ritmo alto. Iba a salir por Errasti, iba a dar otro aire al ataque visitante, iba a dar otro aire al juego del líder. Con el pitido inicial del segundo tiempo se vio otra UD Logroñés, más acoplada al partido, con otro ritmo, con otra cara con otra actitud. Se fue, se busco el gol del empate, Iago e Iñaki si eran esos carrileros largos, profundos que todos esperábamos. Se jugó más directo.

Iago se interno en el área y el árbitro no estimo pitar penalti pero la afición despertó del letargo, de ese sufrido primer tiempo y empezó a llevar en volandas a su equipo. Este equipo sí era más reconocible, estaba dando la cara en esta segunda mitad y así llegó el empate a uno, con un centró de Iñaki al menos ye Iago apareció sólo a la espalda de sus defensores. Su cabezazo batió a Fermín, en el minuto 57, poniendo las tablas en el marcador.

Quedaba un mundo de partido y el Haro dio ese pasito atrás en lo físico. La UD Logroñés tenía el balón, llevaba el ritmo del partido. El líder del Grupo II imponía su ley. Su pegada a escena, quién puede enseñarla y culminarla. Ander Vitoria luchó un balón entre los centrales jarreros, aprovecho un rebote, se presentó delante de Fermín y gol de los que sólo los killer saben marcar, gol de esos delanteros que marcan diferencias. El domingo Ander Vitoria lo hizo en el minuto 70 de partido.

De ahí al final, el Haro lo intentó, buscó con el corazón el empate. Estos partidos Son especiales, un derbi te hace sacar fuerzas de donde no las hay. Balones bombeados, faltas laterales, corners… todo valía para intentar empatar un derbi y el partido del domingo.

La UD Logroñés se atrincheró, junto sus líneas, espero el transcurso de los minutos con orden y así, con esa dinámica y empaque de equipo líder de su grupo, sacó adelante un partido muy complicado en el Mazo.

La grada visitante estalló de alegría, se ganó un derbi, se sumaron tres puntos vitales para seguir en esa posición privilegiada, por parte del nuevo en esta plaza.

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