Nada de nada. eso es lo que los de Arrasate pudieron hacer ayer ante la bestia arrasadora en la que se ha transformado después del Mundial de Qatar el Atletico de Madrid comandado por un inmenso Griezmann.
Osasuna se plantó en el Metropolitano con muchas bajas, tal vez pensando ya en el derbi del jueves ante el Athletic de Bilbao. Y es que es lo que tienen las jorndas intersemanales de liga, que los equipos necesitan reservar jugadores y distribuir minutos para hacerles frente.
El Osasuna de Arrasate es un equipo que durante toda la temporada ha demostrado que tiene mucho fondo de armario y que todos sus jugadores son titulares y suplentes al mismo tiempo. Sorprendió, sin embargo, que Moi Gómez, el jugador más importante para los navarros de esta temporada, ni siquiera entrara en la convocatoria.
El Atleti aprovechó el partido ante Osasuna para celebrar el Día del Niño, día que siempre es una fiesta para los del Atleti y que se notó en la grada y en los aledaños del partido y homenajear y despedir a su jugadora Virginia Torrecilla.
En lo referente al partido, empezó muy incisivo el Atleti que incluso vio como le anulaban varios goles por fuera de juego y Griezmann estrellaba sus balones contra los palos de la portería que ayer defendió Sergio Herrera.

Todo pareció cambiar concluida la media hora de juego. Osasuna se lanzó contra la meta de Grbic ocasionando varias ocasiones de mucho peligro, especialmente una protagonizada por Chimy Ávila cuyo remate, a la salida de un córner, se perdió muy cerca del poste.
Pero de este Atleti no te puedes fiar ni siquiera en esos momentos. Griezmann, quien si no, lanzó una contra, tras una posible falta no señalada sobre Morata (bien aplicada la ley de la ventaja), pilló la espalda de la defensa rojilla, se plantó en el área y se la dejó a Carrasco para que la empujara e hiciera el 1-0.
El momento más preocupante del partido se vivió durante un choque de Morata que terminó con un fuerte golpe en la cabeza del rojiblanco. El jugador fue sustituido por Correa en el descanso. El parte médico posterior arroja un esguince cervical que lo mantendrá varias semanas fuera de los terrenos juego.
En la segunda parte los de Arrasate intentaron sorprender en los primeros minutos. Aimar Oroz primero y Ante Budimir después estuvieron a punto de lograr el empate pero Saúl Ñíguez, que ayer estuvo entre los jugadores de partida de Simeone, resurgió para hacer el primero de un partido memorable del de Elche que merecía algo así.

Griezmann pudo ampliar la diferencia en una jugada ensayada con un remate desde el centro del área. También puso hacerlo diez minutos después pero el bueno de Sergio Herera estuvo muy atento y volvió a sacar un prodigiosos pie para evitarlo.
Sin embargo, nada pudo hacer en un uno contra uno ante Correa que subió el definitivo 3-0 al marcador aunque la última del partido fue para Kike Barja que vio como Grbic repelía su intento de gol.
