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María Gutiérrez (portavoz “Chalecos amarillos): “A mis futuros hijos les contaré cómo luchamos por el futuro hasta el final”

Los manifestantes llevan trasladando sus protestas a las calle y carreteras riojanas desde el pasado 6 de febrero

María Gutiérrez Espinosa tiene 26 años. Es de Corera, un pequeño municipio enclavado en el valle de Ocón, y está siendo una de las caras más visibles y voces más representando de los manifestantes de los chalecos amarillos en La Rioja.

Sorprende ver a alguien tan joven (y además mujer) como imagen visible del campo y del mundo rural. “Siempre he tenido claro que quería dedicarme al mundo rural”. Ella aún no lo sabe pero puede convertirse en un referente para mucha gente.

El amor por este mundo se lo impregnó su abuelo. “Desde pequeña iba con él a los corrales de ovejas que tenía y me apasionaba. Él siempre decía que tenía la ganadería por vena y él es mi ejemplo a seguir”.

“El es uno de los motivos por el que decidí meterme en esta lucha. Aunque él no me recuerde, yo siempre lo tengo muy presente. Es por ello lo que el tema de la ganadería, aunque no controle mucho, lo quiero pelear igual o más que el de la agricultura”, asienta.

Después su padre decidió cambiar las ovejas por viñas y le pasó lo mismo. “Me enamoré del campo, de las viñas y del trabajarlas”. Asegura que su padre es su ejemplo a seguir en la vida y que le gustaría llegar a ser como él. ” Me ha inculcado el campo desde bien pequeña”.

Por contra, su madre hubiera deseado un futuro para su hija lejos del campo. “Ella quería que me labrase un futuro con más salidas. Al final, ella sabía que el campo estaba cayendo en picado”.

Le hizo caso, como buena hija, y estudio un grado medio de laboratorio, pero “tras trabajar en ello veía cada vez más claro que el campo era mi vida, así que me plante en casa y les dije que quería vivir del campo. Y ahí que fui”.

“Al principio daba un poco de vértigo, el tema tractores y así. No estaba muy acostumbrada, pero fue cuestión de días hacerme a los tractores y poco a poco fui cogiendo soltura con la maquinaria. A mi madre le daba un poco de miedo, pero se terminó dando cuenta que me apasionaba. Por decirlo de alguna manera encontré mi sitio en este mundo”, nos confiesa María.

A pesar de que ella misma sabe que el fututo del campo cada vez está más complicado, sabe que el campo es su vida. “La paz que me da el campo no la encuentro en ningún sitio. Ciertamente, no concibo trabajar en otra cosa, aunque últimamente parece ser la única alternativa”.

El campo necesita ser futuro también. “Por ello me estoy dejando la piel, porque como yo hay muchos jóvenes en mi situación, y tenemos que luchar para que el día de mañana podamos vivir de ello. Es una lucha complicada y agotadora, pero no podemos parar, estamos en un punto de no retorno e intento pensar que tiene que salir bien sí o sí”, asevera

Son muchas las trabas que se están encontrando y son muchos los días que llevan al pie del cañón. Son luchadores, soñadores y creen que es posible. “No concibo que salga mal. Hay días que quiero tirar la toalla porque física y emocionalmente estoy agotada, como muchos de mis compañeros, que están luchando como nunca. Hemos dejado nuestras vidas aparcadas y nos hemos centrado en el movimiento. No concibo que salga mal”.

“Personalmente, mi motor en esta lucha es la gente que me llama, me escribe e incluso me paran por la calle y me cuentan un poco su situación. Y muchos con lágrimas en los ojos te piden que sigas, que van a ojos ciegos conmigo, y es por ellos y por el resto de gente del mundo rural que no puedo dejar esto, que voy a lucharlo hasta el final”, asegura.

“Sé que la situación es complicada y las dificultades cada día son más, pero quiero que el día de mañana mis hijos tengan la vida tan feliz que la que he tenido yo en el campo”, sentencia.

En este tiempo María dice que ha aprendido mucho. Reconoce que al principio se perdía bastante en muchas de las cosas que hablaban sus compañeros del campo, pero “con paciencia y buenos amigos” ha aprendido muchísimo.

María ha estado presente en todas las reuniones “y aunque hablo poco escucho todo, me intento quedar con toda la información y me doy cuenta de que he aprendido muchísimo. Mi compañero Eduardo me lo dice siempre: he crecido 10 años en 15 días, y yo también me lo noto”.

El movimiento surgió de manera espontánea. Los grupos de WhatsApp fueron esenciales para su coordinación y para la transmisión de unos acuerdos que decidían de manera asamblearia. Después llegaron las OPAs que se sumaron a ellos.

La voz femenina de estos chalecos amarillos, de estos defensores de la agricultura y la ganadería, sabe que han construido un equipo muy fuerte y cohesionado. “La vida me ha regalado un equipazo, tengo unos compañeros que son unos guerreros, luchan esta guerra con el corazón y es digno de admirar”.

Pero si algo emociona y enorgullece a la portavoz de los chalecos amarillos es toda esa gente que salen todos los días, día a día, de manera unida. “La unión me emociona en especial. Ese dejar de lado las diferencias y luchar unidos. Creo que no se había visto nunca algo así”.

Ahora llega la manifestación multitudinaria convocada este lunes en Madrid y en la que previsiblemente estarán más de mil quinientos riojanos. “Da un poco de respeto viendo lo visto estos días atrás, pero en absoluto miedo. Es nuestro futuro el que está en juego y ahí que vamos con todo”.”Quiero confiar en que el señor presidente del gobierno, el ministro Planas y el ministro del Interior le den una vuelta al asunto. Creo que ninguno de los tres es consciente de quienes somos. Somos agricultores y ganaderos que hemos perdido mucho, algunos todo, incluso el miedo.” subraya.

“Lo que están haciendo con nosotros es vergonzoso. Uno regala el dinero, el otro prieta la soga del cuello de los agricultores y ganaderos y el otro manda a su gente a pegar a los que le dan de comer”.

En referencia al movimiento y a lo que se logre es cauta.”No sé si saldrá bien o mal, quiero pensar que bien”. Sin embargo, sí tiene claro lo que se lleva de estos duros y exhaustos días de lucha.”Tengo dos cosas claras de todo esto: una es la gente que me llevo para siempre y otra es que España hablará mucho tiempo sobre nosotros. Sobre cómo salimos a la calle, como guerreros. a luchar por nuestro futuro y el de las próximas generaciones. Hablarán de cómo el pueblo se levantó e hizo historia”, dice la corerana.

Contando esto se emociona visiblemente y se le escapa alguna lágrima. “Pienso en estos días atrás y son muchas emociones juntas. Estos días se quedan marcados en mi vida a fuego. Les contaré a mis futuros hijos lo vivido y lo que hicimos, de lo orgullosa que estoy de saber de dónde vengo, y de cómo hicimos historia los de abajo, de esos de los que nadie se acordaba, los que nunca pensaron que se levantarían. Y les contaré cómo luchamos hasta el final”.

 

 

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