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Madrugar no es de guapos. Así cayó la UD Logroñés en Lezama (por Ángel Sedano)

Me pongo en la piel de esos aficionados y aficionadas de la UD Logroñés, pronto sonó el despertador, alguno o alguna creyó que era lunes, ese jodido lunes oscuro otoñal y no era domingo; ese domingo de bufanda, camiseta, bus o coche. Tocaba acompañar a nuestro equipo a Lezama,casa del líder del grupo II.

Lezama es un lugar ejemplar, cuna de jugadores llamados a cosas mayores en esto del fútbol, cuna de buenos futbolistas. Donde sobresale el arco de San Mames, ese que vio a tantos futbolistas, ese arco que tenia que reposar ahí donde los niños sueñan con emular a sus idolos.


Lezama ofrece fútbol, sueños y estampas singulares en la finca adyacente alejada de focos. En la tranquilidad de su pasto, esas vacas, que no sienten ni viven el fútbol mientras rumiaban el pasto fresco, vieron llegar a los madrugadores y madrugadoras aficionados visitantes con ese brillo en los ojos. Esas mismas que vieron la resignación de esa afición al salir, esa resignación de la derrota, del madrugón para casi nada, esos que viajaron a ver a su equipo, al que huye de la derrota a esa hora canalla del vermú.

El comienzo del partido o, mejor dicho, los primeros 5 minutos fueron los únicos minutos potables de la UD Logroñés. Rayco, Rubén y Ander Vitoria enchufaron a esa hinchada de madrugadores. Sólo 5 minutos, eso duro el partido para los madrugadores venidos de Logroño y La Rioja, la orquesta sinfónica esa que venía de ganar siete partidos seguidos, esa orquesta sinfónica que desentonó en Do, Re, Mi.

El Athletic B se fue imponiendo a medida que los minutos iban corriendo. Con balón y sin él, imponían velocidad y descaro. «Los cachorros» fueron embotellando a la UD Logroñés. Esa del equilibrio, de los balones al espacio, la práctica, la pragmática, la que no concede; esa que tiene muchas maneras de jugar y de ganar hoy apenas se vio. Fue, en cambio, un equipo que concedió demasiado, sin salida de balón, acomplejada y desequilibrada.

Minuto 21 Miño no acierta a despejar un balón, Urain recoje el regalo y gol, era el 1-0. Jarro de agua fría a la grada visitante, un despertador para los madrugadores. El partido se ponía complicado, veían que madrugar no es de guapos.

El fútbol, el ritmo del partido, lo marcaban «los cachorros» del Athletic B. La UD Logroñés era un quiero y no puedo, nada destacado en el equipo de Sergio. No pasaba nada, tocaba aguantar el ímpetu y la intensidad bilbaina y así se llego al descanso.

El segundo tiempo, ¡ay el segundo tiempo! cuando los madrugadores quisieron desperezarse, Morcillo marcó el segundo gol, minuto 55, al palo corto de Miño… un desafortunado Miño. luego fue Sancet, un jugador genial, el que puso el 3-0 en el minuto 67.

Todo decidido, el Athletic B era fiel a su estadística este año en Lezama de 3 goles por partido. La UD Logroñés desdibujada en portería, defensa, doble pivote, punta y media punta. Quizas da igual que Andy o Ñoño marcara el 3 – 1 en el minuto 70, dio igual esos cambios para buscar algo que no se consiguió; lo mejor era que terminara un partido horriblemente jugado por los blanquirrojos.

Quizás lo mejor sea el borrón y cuenta nueva, sólo son tres puntos perdidos contra un rival digno de la victoria, un rival superior en los 90 minutos de juego, al que madrugar le sentó bien, porque a los guapos, hoy vestidos de azul, no les sento bien el madrugón.

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