En el minuto 38 los brasileños dispusieron de una falta maxima para adelantarse. Lo pateo Richarlison ante un gran Unai Simón que mantuvo el temple y no se venció ante los amagos del canarinho que terminó mandando el balón por encima del larguero.
Antes de ello, los españoles habían dispuesto de grandes acciones para adelantarse pero no lo lograron. Sin embargo, el que no perdonó fue Matheus Cunha en el tiempo de añadido de la primera parte.
Los chicos de Luis de la Fuente terminaron yéndose al descanso con un gol en contra, un mazazo psicológico que les golpeó cuando prácticamente ya enfilaban el túnel de vestuarios.
El seleccionador español realizó los dos primeros cambios. Mikel Merino y Marco Asensio salían del campo para que entraran Carlos Soler y Bryan Gil.
Los de la selección olímpicos españoles no se vinieron abajo. Apretaron, lucharon, lo intentaron y en el minuto 60 igualaron la contienda gracias a un golazo de Oyarzabal que mandaba el caramelito que Carlos Soler le regalaba desde banda derecha dentro de los tres palos.
De la Fuente no acometía más cambios. El partido olía a prórroga y el jarrero quería mantener sus tres bazas para enfrentar el tiempo de añadido y buscar decantar la balanza para los intereses de la roja olímpica.
Por si acaso, Bryan Gil se sacó un potente disparo, a dos para el final del tiempo reglamentario, que se estrelló en el larguero.
La prórroga comenzó Vallejo y Juan Mirando en el campo, en sustitución de Cucurella y Óscar Gil, y con los brasileños apretando y volcados sobre la meta de Unai Simón. Una, dos, tres, cuatro, cinco… los españoles no eran capaces de reaccionar.
Cuando la primera parte de la prórroga llegaba a su fin, ingresó al terreno de juego Rafa Mir, el goleador del campeonato olímpico, por Mikel Oyarzabal, el goleador del partido.
En el minuto 108, un extraordinario pase diagonal de Antony a la banda izquierda en la que se encontraba Malcom. El brasileño la corría, se la hacia a Jesús Vallejo y terminaba batiendo a Unai Simón.
Quedaban más de diez minutos pero España seguía sin poder y sin poder se le iba el duelo. Con más alma y desesperación que acierto siguió intentándolo España hasta que el árbitro pitó el final, los barileños se abrazaron y los españoles se consolaban sin darse cuenta de que eran de plata.
¡Enhorabuena, campeones!




