Liberadas ocho personas sometidas presuntamente a trata de seres humanos por un grupo criminal que operaba en Rioja Baja
La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal asentada en La Rioja dedicada presuntamente a la explotación laboral de trabajadores vulnerables. La operación, denominada “Portus-Cale”, se ha saldado con la liberación de ocho víctimas y la detención de cinco personas acusadas de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral, delitos contra los derechos de los trabajadores y blanqueo de capitales.
Las víctimas, de entre 40 y 74 años y de nacionalidad portuguesa, eran sometidas a un sistema de control basado en el miedo, la dependencia y la anulación de su voluntad. Según la investigación, los explotadores se aprovechaban de su situación de necesidad para obtener beneficios económicos a costa de su trabajo.
La investigación también ha revelado un episodio especialmente grave. Una de las víctimas decidió abandonar las condiciones impuestas por la organización y dejar de trabajar para el grupo. Posteriormente fue atropellada por tres vehículos en la carretera N-232, falleciendo como consecuencia del impacto.
Jornadas de hasta 16 horas y condiciones de vida precarias
Los trabajadores eran alojados en viviendas que carecían de condiciones mínimas de habitabilidad, con problemas de higiene y sin comodidades básicas. Además, recibían alimentos en mal estado y, según la Guardia Civil, los responsables facilitaban el acceso al alcohol como mecanismo de control y aislamiento social.
Las víctimas realizaban jornadas laborales de entre 12 y 16 horas diarias, sin descanso semanal ni festivos. Entre las tareas que desempeñaban figuraban labores agrícolas, especialmente la poda de viñedos, reformas de inmuebles y servicios de transporte y portes.
La investigación ha constatado que algunas personas trabajaron durante años sin percibir salario alguno. Otras cobraban alrededor de cuatro euros por hora, cantidad de la que además se descontaban gastos relacionados con tabaco y alcohol. También se han documentado agresiones físicas a trabajadores que no podían acudir a su puesto por enfermedad.
Un clan familiar al frente de la organización
Las pesquisas comenzaron tras detectar indicios de explotación laboral en la localidad riojana de Rincón de Olivedo. Los agentes centraron la investigación en un núcleo familiar encabezado por una mujer conocida entre las víctimas como la “jefa”.
Junto a ella actuaban su marido, dos de sus hijos y la pareja de uno de ellos. El grupo operaba desde dos viviendas desde las que coordinaba toda la actividad ilícita y la distribución de los trabajadores.
El análisis patrimonial realizado por los investigadores ha permitido determinar que las dos principales responsables del entramado ingresaron en sus cuentas bancarias un total de 2.517.593 euros desde 2022, principalmente procedentes de trabajos agrícolas.
La Guardia Civil ha vinculado la actividad del grupo con diversos viticultores, agricultores y particulares de la Rioja Baja y la Ribera de Navarra que contrataban sus servicios.
Además, una bodega y uno de sus directivos están siendo investigados por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores. Según la investigación, la empresa habría abonado al grupo criminal alrededor de 569.000 euros por los servicios prestados.
Los agentes sostienen que, en numerosos casos, los clientes eran conscientes de las condiciones de precariedad en las que trabajaban las víctimas.
Registros e incautaciones
La fase de explotación de la operación incluyó siete registros en distintos inmuebles. Durante el operativo se intervinieron cerca de 30.000 euros en efectivo, joyas valoradas en más de 150.000 euros, abundante documentación para su análisis y ocho vehículos, cinco de ellos de alta gama.
Asimismo, se procedió al bloqueo de siete cuentas bancarias vinculadas a los investigados.
La operación ha sido desarrollada por el Equipo de Policía Judicial de Calahorra, con la colaboración de diferentes especialidades de la Guardia Civil.






