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La Universidad de La Rioja inaugura su curso académico.

Ante una abarrotada Aula Magna, con un más que extraño protocolo que ningún real decreto es capaz de sostener y que alguien debería replantear la necesidad e idoneidad de este complemento de destino, la Universidad de La Rioja celebraba su apertura de curso. Una apertura que se produce a escasos días de que el actual Rector Magnífico, Julio Rubio, se someta a la confianza del Claustro de la UR que, por su composición, será muy extraño que no otorgue la confianza a Rubio, lo que, por otra parte, no le resta gallardía a tan honesto gesto.

Y hablando de gestos, gran gesto el de Julio Rubio al entregar la medalla de honor de la Universidad de La Rioja a su anterior rector antes de dejar de ser Rector e incluso antes de someterse a esa confianza del Claustro y, además, hacerlo en un acto solemne como es una apertura de curso.

El 30 de septiembre de 2003 Carmen Ortiz entregaba las primeras medallas de la Universidad de La Rioja, a propuesta de su Consejo de Gobierno, a los ex rectores Pedro Campos y Urbano Espinosa durante un acto de apertura de curso. No fue hasta el 2012, en el día de la Universidad en lugar de durante un acto solemne, durante el último acto de José María Martínez de Pisón pocos días antes de dejar de ser Rector, cuando éste se la entregó a la actual magistrada del TSJR, Carmen Ortiz, 8 años después de dejar de ser Rectora. Con la medalla de José María Martínez de Pisón pasó algo bastante parecido y es que, durante cuatro años José Arnáez Vadillo no encontró un hueco para dársela y en octubre de 2016, durante la primera apertura de curso y acto solemne desde que Anáez Vadillo dejara de ser Rector, Julio Rubio se  la entregó. Y es que el juego de las entregas de las medalllas en el campus riojano también se lo deberían hacer mirar puesto que, si es casi un acto debido, el no realizarlo o realizarlo a destiempo pone en evidencias actitudes infantiles impropias de la institución por excelencia de la educación superior.

Regresando al acto de apertura, éste ha comenzado, como es habitual, con la lectura de la memoria académica y la lección inaugural que, bajo el título De «la facultaddel lenguaje» a las facultades que definen el lenguaje: una visión cognitiva sobre la relación entre gramática y significado, ha sido impartida por Francisco J. Ruiz de Mendoza.

Tras ello, ha llegado el momentos de la ya citada concesión de la medalla de honor de la Universidad de La Rioja a José Arnaez Vadillo, «Josete», en la que Mariola Urrea ha sido la encargada de recordarnos la labor desarrollada por el que fuera Rector de 2012 a 2016.

El acto ha concluido con los discursos del Rector y del Presidente del Gobierno de La Rioja.

Julio Rubio ha centrados el discurso en tres puntos temporales. El día después del próximo miércoles, tras someterse a  la moción de confianza; tras las elecciones de mayo de 2019 con la configuración de un nuevo gobierno continuista o novedoso; en un futuro incierto en el que se plantean cambios en la institución de la Universidad. Ha recordado que en la web del Consejo de Dirección puede consultarse el balance delo realizado durante estos dos años de legislatura. Al gobierno que nazca en las elecciones de mayo de 2019 le ha pedido «tan solo una nueva mirada, que permita que no se nos confunda con otras organizaciones que nada tienen que ver con nuestros fines y expectativas. Una mirada que fuese capaz de dinamizar un nuevo marco de relación que refleje la investigación como una inversión y no como un gasto, y que asuma que no puede haber una buena docencia universitaria si la mayoría de los enseñantes no son investigadores en activo. Una mirada, por último, que sea consciente de que en una región pequeña la economía de escala exige que los servicios públicos requieren mayores esfuerzos presupuestarios y que, lógicamente, aplique ese criterio general a la universidad pública en particular.»

En lo referente a la regeneración de la Universidad  ha comentado «Y cuando la furia reclama una regeneración de la universidad al albur de los recientes casos destapados por la prensa, hay que destacar que ha sido precisamente la cercanía al poder político y la gestión libre de ataduras democráticas de un instituto de una universidad lo que ha provocado todas las irregularidades y corruptelas. Que cuando se ha olvidado qué es una universidad pública y se han adoptado agresivos modos de captación de alumnado y financiación, como si se tratase de una empresa privada, es cuando todos los controles han fallado. Así que me permito recomendar a mis colegas rectores y a los partidos políticos que adopten una postura científica y analicen los datos.»

Por su parte, José Ignacio Ceniceros, justo antes de terminar su legislaturas y volver a enfrentarse con las urnas  ha realizado algunos compromisos con la universidad como

Avanzar en la mejora de la financiación de la Universidad con un convenio para el periodo 2019-2022, con el fin de que garantice su suficiencia económica. Culminar las obras de la nueva Escuela de Enfermería para abrir en el curso académico 2019-2020 y garantizaremos la integración definitiva de los estudios de Enfermería en la Universidad de La Rioja en el curso 2020-2021; así como acabar las obras del Edificio Vives, en 2019.

También se ha comprometido a la congelación de las tasas universitarias por quinto año consecutivo y la segunda convocatoria de ayudas sociales para el pago de terceras y cuartas matrículas; reforzar la proyección exterior de La Rioja, a través de la Fundación Dialnet, fomentar la internacionalización de la Universidad, e impulsar la Cátedra Extraordinaria de Emancipación; así como potenciar la conexión entre la Formación Profesional y la Universidad en tres ámbitos: el turismo, la enología y las TIC, y apoyaremos los dobles grados; el fomento de la enseñanza de idiomas, y el desarrollo de la Formación Dual Universidad-Empresa.

 

 

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