Grávalos celebrará el Baile del Brindis con la segunda mujer como mayordoma de la Cofradía
Elisa Arnedo fue la mujer que rompió ese techo de cristal y fue la primera mujer que bailó en Grávalos
Grávalos vivirá una Navidad marcada por la tradición con la celebración de los actos organizados por la Cofradía de los Hermanos del Niño, que este año vuelve a contar con una mujer al frente de la mayordomía. Sandra Escudero asumirá el cargo y será la encargada de bailar el Baile del Brindis el próximo 1 de enero de 2026.
Por segundo año consecutivo, una mujer ejerce como mayordoma de la Cofradía, tras la experiencia iniciada por Elisa Arnedo. Esta circunstancia es posible gracias a la modificación de los estatutos aprobada en 2020, que permitió la incorporación de mujeres a esta histórica institución local.
Sandra Escudero, de 30 años, es natural de Grávalos y trabaja como médico anestesista en el Hospital San Pedro. Su participación en la Cofradía está vinculada al arraigo familiar y a una tradición que ha vivido desde la infancia.
La Cofradía de los Hermanos del Niño, fundada en 1630, constituye uno de los principales elementos identitarios de la Navidad gravaleña. Durante estas fechas, el municipio acoge actos en los que participa buena parte de la vecindad.
Las celebraciones comienzan el 24 de diciembre con la Misa del Gallo, en la que se celebra el Baile de los Pastores y el relevo de cargos. En ese acto, la anterior mayordoma pasa a ocupar el puesto de alcaldesa de la Cofradía y se designan los nuevos cargos, entre ellos la alguacila.
Del 25 al 29 de diciembre, los cofrades recorren el municipio durante la noche acompañados de gaita y tamboril. Al finalizar la ronda, la mayordoma ensaya el Baile del Brindis en su domicilio ante vecinos y visitantes.
El 30 de diciembre tiene lugar el anuncio y reparto de las tradicionales tortas, seguido del canto de Las Albaldas a partir de las 22:00 horas. El programa culmina el 1 de enero, cuando tras la misa se celebra en la plaza del pueblo el Baile del Brindis.
La Navidad en Grávalos combina así tradición y continuidad a través de una cofradía que mantiene vivos unos rituales con más de tres siglos de historia.


