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Footballkveld på Gaunasstadium

Cuando algunos o algunas lean este titular creeran que me volví loco, pero todo en esta vida tiene una explicación. El titular es un guiño a mi primo, ese que vino por primera vez a Las Gaunas, vio por primera vez a la UD Logroñés; ese titular significa tarde de fútbol en Las Gaunas.

Uno recibe la visita de su primo habitante de Oslo, noruego de adopción; ese que me enseñó Auroras Boreales, me llevó a navegar por los fiordos de Oslo, a desayunar salmón con queso de untar en un pan espectacular a un módico precio de 6€ la barra…

Uno tenía que compensar aquellas visitas y aquellas experiencias de vida un sábado en Logroño, enseñando Las Gaunas, la UD Logroñés; la calle Laurel y la calle San Juan con sus pinchos y vinos correspondientes. Uno da lo que tiene, un empate a uno en una noche muy noruega con frío, lluvia, truenos, relámpagos… para acercar a este Logroñés a su Oslo diario ¡qué culpa tengo yo de qué Logroño no ofrezca a Edvard Munch y sus cuadros!

Vayamos al lio, al fútbol, a lo que vieron estos ojos con muchos partidos de Segunda B y a lo que vieron sus ojos en su primer partido de Degunda B.

La alineación de la la UD Logroñés sufrió cambios de nombres, no de esquema. Con las bajas de Errasti y Olaetxea, Sergio dio la titularidad a Jaime Sierra y Oussama Sidiki. El equipo compensado con equilibrio, plany los balones al espacio desde el pitido inicial.

Andy, en el minuto 5 de tiro cruzado, luego Rubén, en el minuto 10, ponían ese picante al plan establecido y generaban ruido en la gélida grada de Las Gaunas. Sierra mando ese pase al espacio, Ander Vitoria picó el balón ante la mala salida de Samuel; Ander Vitoria fue el más listo. Gol. Era el 1-0 en el minuto 15.

El partido encarrilado, La UD Logroñés se dejaba querer; el Valladolid B tocaba pero no generaba de cara a puerta. En ese escenario los locales jugaban cómodos; generaban ocasiones por generación espontanea, ganas y verticalidad.

Miño apareció en el minuto 25, paró una contra de manual al delantero visitante. eEl plan establecido salía a la perfección. Era la UD Logroñés la que tenía las ocasiones para cerrar el partido. Ander Vitoria, Ñoño, Oussama y Andy pudieron conseguirlo; sin embargo el balón no quería entrar. Tocaba irse al descanso con esa incertidumbre del 1-0 del partido sin cerrar, de las ocasiones perdidas y perdida salió la UD Logroñés en el segundo tiempo.

Qué diez minutos más desdibujados por parte local. En el minuto 52 avisaron los vallisoletanos, tenían el balón y las ocasiones. En el minuto 53 Alende puso el 1-1 en el marcador y acto seguido perdonaron el segundo gol.

Sergio movió el banquillo; el equipo necesitaba algo. Se buscó con Rayco y Alamo quienes pusieron ganas, corazón, tesón, pero poco fútbol y pocas ocasiones.

La UD Logroñés dominaba el partido desde el minuto 55, ese dominio esteril, ese dominio de cara a la galería. Nada más, no había ni ocasiones claras ni disparos entre los tres palos. El tiempo iba pasando entre lluvia, rayos y truenos. Se disipaba la opción de ganar, el Valladolid B jugo a perder tiempo, a que no pasara nada en las areas, a que el tiempo corriera hacía ese empate que reflejaba el marcador.

Así se llegó al final del partido con empate a uno, resultado justo a los ojos de éste que escribe, éste que tiene unos cuantos partidos de Segunda B a sus espaldas. Al nuevo en esta plaza, el empate le dejó con un ni fu ni fa. Cosas de vivir tan lejos, cosas de no estar cada quince días en esas butacas, en tantas tardes de fútbol en Las Gaunas.

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