La casa blanca riojana, el rectorado de la Universidad de La Rioja, busca nuevo inquilino. Hace unos días, Juan Carlos Ayala anunció que llevaría al Consejo de Gobierno el próximo martes la convocatoria del proceso electoral y oficializó algo que muchos ya suponíamos que ocurriría: que no concurriría a la reelección.
En los últimos días, los pasillos del campus riojano eran un hervidero de suposiciones y especulaciones, mientras que todo empezaba a cocinarse, como suele ser habitual, en los despachos del centro de educación superior público riojano.
Entre los nombres que se barajaban desde antes del anuncio de la convocatoria del proceso ya se encontraba el de Eva Sanz. Sin embargo, que Ayala no acompañara sus palabras el pasado lunes de unas palabras de apoyo a Sanz pareció enfriar esa posibilidad.
Ni mucho menos. Los movimientos en el campus pronto mostraron las intenciones de Eva Sanz de concurrir al proceso. También en los últimos meses, otro de los nombres que se han escuchado es el del ingeniero Emilio Jiménez, cuya candidatura podría estar más cerca ahora.
Los contrarios al equipo de Ayala también podrían estar pensando en un posible candidato. ¡Quién sabe qué cafetería universitaria o de sus alrededores podrían alojar el nuevo NobUR!
Hasta este momento, los candidatos a rector eran fácilmente reconocibles, ya que todos ellos solo podían encontrarse entre el ramillete de catedráticos.
Ahora todo esto se complica porque puede presentarse, según se establece en la LOSU (Ley orgánica del sistema universitario), todos aquellos que tengan tres sexenios de investigación (transferencia también computaría como tal), tres quinquenios docentes y cuatro años de experiencia de gestión universitaria en algún cargo unipersonal. Y claro, todo lo referente a los quinquenios, especialmente e investigación, es información privada.
Con ello, muchos de los que pensamos que acumulan esos quinquenios de investigación puede que no los tengan (y sorprendería ver ese listado) y quienes pensamos que no, tal vez sí.
Entre las cuestiones que también deben tenerse en cuenta se hallan dos: el mandato de Rector se extiende a seis años y se imposibilita a promocionar a quien ocupe este cargos durante ese periodo.
En cualquier caso, por el campus son varios los nombres que en los últimos se han estado escuchando como posibles candidatos y que sí se hallarían en condiciones de poder presentarse a Rectora o Rector.
La antigua Directora General de Universidad y Política Científica del Gobierno de La Rioja, Pilar Vargas Montoya, sería una de ellas. Sin embargo, la concurrencia de Eva Sanz, enfría un poco esta posibilidad. Algo muy parecido ocurre con el matemático José Manuel Gutiérrez «Guti» o el actual vicerrector de investigación, Eduardo Fonseca.
El nombre de la catedrática Teresa Tena, de Químicas, también ha sido uno de los que han sonado con estos días. Y el de otro químico, el también catedrático Héctor Busto. Además, se espera que no tarden en producirse movimientos en los departamentos de Ciencias Humanas y los de las Filologías.
En cualquier caso, como suele ocurrir, no todos estos nombres terminaran fructificando como candidatos. A veces, los nombres suenan para abrir negociaciones que terminan con la integración de estos o de personas de su grupo de poder en los equipos rectorales del vencedor final.
Eso sí, se espera que no tarde mucho en producirse otros movimientos que las paredes de despachos o bares universitarios ya conocen desde antes incluso de que oficialmente se convoque el proceso.
El juego de tronos de la casa blanca riojana ya está en marcha.



