Ya en mitad de las fiestas de Calahorra, en ActualidadRiojaBaja hemos querido dar voz en la sección musical «El sitio de vuestro recreo» la concejal de festejos del consistorio calagurritano.
«El sitio de vuestro recreo», que nace de la sección original «El sitio de mi recreo», fue inaugurado a principios de enero por el Presidente del Gobierno de La Rioja. Tras ello, han pasado por este espacio voces de autoridades como la Presidenta del Parlamento, la Delegada del Gobierno en La Rioja, la Rectora de la Universidad de La Rioja, el Consejero de Cultura, las alcaldesas de Calahorra y Haro… o incluso personas tan representativas como los vendimiadores, a los reyes de las fiestas de Calahorra o a la presidenta de su comisión de fiestas
Si el pasado viernes comenzábamos el fin de semana con Paula Toledo Moreno, actual presidenta de la Peña Calagurritana y de la comisión de fiestas de esta localidad, hoy vamos a darle voz a la concejal de festejos de Calahorra, Raquel Moral.
A Moral le pedimos una canción y ella pensó en un álbum completo. Conociendo a la edil, esto no sorprende.
«Me quedaría no solo con una canción, sino con el álbum completo «Viviendo deprisa» de Alejandro Sanz. Pero si me tengo que quedar con una sola canción, que sea la canción homónima del LP, «Viviendo deprisa». Este tema define muy bien la decisión de tomar el control de tu vida, en este caso la mía, y así creo que ha sido.
Si miro hacia atrás, creo que he sido de «tirar del carro» siempre en la cuadrilla. De organizar y preparar, algo que a mis amigas agradecían y se mostraban encantadas de seguirme y ayudar siempre. De hecho, todavía seguimos haciéndolo de vez en cuando».
Y sí que ese tirar del carro es algo que define muy bien a la concejal, algo que está demostrando desde que asumió las competencias de festejos. Tal es
así, que incluso en el tradicional Belén de la Peña Philips, Moral fue representada tirando de un carro.
Centrándonos ya en el tema elegido, «Viviendo Deprisa» (1991) no es solo una canción; es el manifiesto de una generación y el punto de partida que convirtió a un joven de Moratalaz en un ícono global. Este tema da también nombre al primer álbum del artista.
‘Viviendo Deprisa’, de Alejandro Sanz, plantea una mirada introspectiva sobre la forma en que se afrontan las relaciones personales y el paso del tiempo. El tema aborda el cansancio emocional derivado de una relación desequilibrada y la sensación de haber entregado más de lo recibido.
«Viviendo deprisa» captura esa urgencia de los 20 años, donde parece que el tiempo se escapa si no se consume con pasión. Es por ello, para muchos de aquellos que la escucharon en aquel momento, un llamada a la acción.
A través de su letra, el artista expone la idea de estar viviendo sin pausa, en una constante carrera que impide disfrutar de los momentos cotidianos. La expresión “vivir deprisa” funciona como metáfora de una vida acelerada, marcada por expectativas externas o por la necesidad de agradar.
La canción también introduce un punto de inflexión. El protagonista decide dejar de seguir improvisando para otra persona y opta por quedarse “aquí”, una decisión que simboliza un acto de afirmación personal y el inicio de una nueva etapa más consciente.
En este sentido, el mensaje central gira en torno a la importancia de recuperar el control y romper con dinámicas que resultan perjudiciales. El cambio no se plantea como un enfrentamiento, sino como una elección individual orientada al bienestar.
Con su estilo característico, que fusiona pop y flamenco, Alejandro Sanz convierte experiencias personales en relatos universales. ‘Viviendo Deprisa’ es una composición que invita a reflexionar sobre el ritmo de vida, las decisiones afectivas y la necesidad de detenerse para valorar lo esencial.
«Viviendo Deprisa» logró, en su momento, algo difícil: conectar con el público masculino y femenino por igual. Mientras que otros artistas de la época se centraban en el romanticismo idealizado, Sanz le cantaba a la frustración, a la prisa y a la incertidumbre.
«Viviendo deprisa, sin miedo a nada / Pero con el alma siempre cansada.»
Esta frase resume la paradoja de la juventud: la energía externa frente al agotamiento existencial interno.
Fue, además, la confirmación de que Alejandro no era un «producto» de una sola canción (Los dos cogidos de la mano). Estableció su marca personal: letras introspectivas, metáforas urbanas y ese toque de alma española que lo diferenciaría de los demás artistas pop latinos.
Musicalmente, el ritmo de la obra sigue un groove constante, casi como el latido de un corazón acelerado, apoyado en una base de batería muy marcada. Además utiliza progresiones que evocan cierta nostalgia, pero con arreglos de guitarra eléctrica que le dan un toque «canalla».
En lo referente a la voz, esta suena rasgada y urgente. Es una interpretación visceral, una interpretación que con el tiempo se ha convertido en sello del artista, una interpretación que prioriza el sentimiento sobre la perfección técnica.
