Hoy es 27 de noviembre. Y It’s no secret that (no es ningún secreto que) cualquier fan de U2 pronto relaciona esa fecha con un momento clave de la banda, la grabación en tierras australianas de Zoo TV: Live from Sydney.
Aquel concierto fue retransmitido por PPV (canales de pago) a más de 30 países en directo, y esta retransmisión se convirtió en un VHS puesto a la venta en abril de 1994. (en 2006 se revisaría en DVD).
Con aquel directo, del que podríamos pasarnos hablando horas y horas (y no es una forma de hablar, ¿eh?), los U2 se erigieron mundialmente como “los reyes catódicos” por una extraordinaria puesta en escena; por un peculiar montaje innovador y muy audiovisual en el que, por primera vez se pudo ver el uso del vídeo en directo en las pantallas gigantes que proyectaban mensajes.

Aquella gira cambió muchas cosas. Igual que lo hizo aquel álbum alrededor del que giraba ZooTV Tour, Achtung Baby, y que está considerado indudablemente como el mejor disco de los irlandeses (y que incluye joyas como Ultra Violet).
U2 publicó Achtung Baby a finales de 1991. Con este disco la banda irlandesa daba un importante giro al sonido que la había caracterizado hasta entonces, introduciendo por vez primera elementos de música electrónica.
The Fly fue el primer single de ese Achtung Baby, el disco publicado a finales de 1991. Eso la convierte hoy, el día en el que se conmemora esta fecha, en la canción del día.
“The Fly” es mucho más que un sencillo de rock alternativo, es el renacimiento de una banda que decidió reinventarse. Con este tema, U2 marcó el inicio de su era Achtung Baby, un punto de inflexión donde el grupo abrazó la experimentación sonora, la ironía y la autocrítica mediática.
La canción es una especie de manifiesto: una colisión entre el pasado espiritual de los años 80 y la cultura del exceso que definió los 90, esos 90 hipócritas y salvajes en los que en solo un segundo y con total frivolidad, con solo pulsar un botón, podías ver en la TV imágenes de un culebrón, un programa de cocina, la guerra de Sarajevo, catástrofes naturales, un partido de fútbol… What More TV era una frase recurrente de aquella gira.
El videoclip de esta canción, lleno de luces estroboscópicas y mensajes fragmentados, fue una sátira de ese bombardeo informativo de la era digital.
Y la imagen: unas gigantescas y extravagantes gafas oscuras y un icónico personaje: The Fly, una figura cínica y hedonista que murmura frases como “A fly is on the wall, it’s no secret at all”.
Detrás de esa máscara se esconde una reflexión sobre la fama, la alienación y el papel del artista en una era saturada de imágenes. En lugar de predicar, Bono actúa, encarna la contradicción del rockstar moderno.
En lo musical, desde el primer segundo, la producción de Brian Eno y Daniel Lanois crea un paisaje auditivo denso y eléctrico. La guitarra de The Edge se distorsiona con un efecto fuzz que recuerda al zumbido de una mosca —de ahí el título— y se entrelaza con una base rítmica mecanizada, casi industrial. La voz de Bono, más grave y provocadora que nunca, adopta el personaje.
El resultado es una textura sonora caótica pero hipnótica, donde cada elemento parece conspirar para sumergir al oyente en un ambiente urbano, saturado de mensajes y ruido mediático.
El estribillo, con su energía casi contagiosa, se erige como una declaración de intenciones: U2 ya no busca la redención, sino el riesgo. La canción fue el primer sencillo del álbum Achtung Baby, y con ella la banda desmanteló su propia imagen solemne para reconstruirse como una entidad postmoderna, consciente de su propio artificio.
«It’s no secret that a friend is someone who lets you help
It’s no secret that a liar won’t believe anyone else
They say a secret is something you tell one other person
So I’m telling you, child





