Actualidad Rioja Baja
Medio de comunicación para conocer lo que pasa en nuestra tierra

EL SITIO DE MI RECREO: «Naturaleza muerta» (Mecano), la canción del día

En el día de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, se hace obligatorio en la ribera del Ebro dedicar nuestra canción de hoy a una historia sobre el Mar.

Del mar y su belleza, pero también de la tragedia que su furia puede conllevar. Un recuerdo a esos marineros y marineras que han perecido alrededor de él.

Algunos dicen de ella que es la profesión más dura del mundo y hoy queremos recordar y homenajear a en ActualidadRiojaBaja, dando protagonismo a esta canción en nuestra sección musical, a quienes perdieron la vida en él y a todos esos familiares y amigos que siguen esperando a quienes desaparecieron en sus aguas.

«Naturaleza muerta» (incluida en el álbum Aidalai de 1991 y compuesta por José María Cano) es una de las piezas más poéticas, teatrales y trágicas del repertorio de Mecano.

Al igual que «Hijo de la Luna», la canción funciona como una leyenda popular o un mito clásico hecho música, utilizando el folk dramático y el pop sinfónico para narrar una historia de amor, celos cósmicos y pérdida.

«Naturaleza muerta» es una obra maestra de la mitología pop. Consigue transformar una típica historia de pescadores que naufragan en una explicación mítica y romántica de por qué existen ciertas formaciones rocosas en las costas: no son solo piedras, son amantes que el mar congeló en su dolor para siempre.

La estructura lírica de la canción sigue un arco narrativo trágico y clásico dividido en tres actos emocionales. En el primero se nos presenta la promesa de amor: Ana (la mujer más bella del puerto) y Miguel (un humilde marinero)cuyo amor es tan puro y evidente que despierta la envidia del entorno, específicamente de un elemento de la naturaleza.

Tras ello llega la partida del amado y la traición del mar. Andrés se hace a la mar en su barca y la tragedia se hace protagonista. El mar, personificado como un rival celoso, decide quedarse con él para siempre, no por maldad ciega, sino por el deseo de poseer la belleza de la que Andrés disfrutaba en tierra.

En el desenlace llega la metamorfosis. Ana se transforma en una roca blanca cubierta de sal y coral representando esa espera que parece no tener final. El dolor y la espera eterna la consumen hasta que se funde con el paisaje.

«Y allí se quedó / de piedra de sal / mirando al mar.»

Ella pasa a formar parte de la geografía del acantilado. Es «naturaleza» porque se integra en la roca y la sal del entorno, pero está «muerta» porque ha perdido su humanidad, su alma y su calidez en la espera inútil.

En la literatura pesquera y marinera, el mar siempre ha sido una entidad respetada y temida, pero José María Cano va un paso más allá al otorgarle atribuciones humanas y pasionales:

«Pero el mar celoso de ver / la dicha que ambos se daban / se juró a Andrés no devolver…»

El mar no es un peligro climático, es un rival amoroso. Decide ahogar a Andrés para arrebatarle esa «dicha». Hay una fuerte carga poética en la idea de que el mar se queda con el cuerpo del marinero como un botín de celos

Poéticamente, la canción utiliza la rima y la métrica de manera que recuerda a los cantares de gesta o a las baladas tradicionales de marineros, donde los elementos de la naturaleza (la luna, el viento, el mar) interactúan directamente con los humanos.

Por su parte, la interpretación vocal de Ana Torroja, que comienza de manera dulce y melódica, va adquiriendo un tono de lamento casi fantasmal hacia el final, emulando el viento del acantilado y el romper de las olas sobre la nueva «estatua» de piedra.

EL SITIO DE MI RECREO: Una canción cada día

También podría gustarte