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EL SITIO DE MI RECREO: «El reloj cucú» (Maná), la canción del día

Hoy en ActualidadRiojaBaja nos hemos decantado por esta durísima y dolorosísima canción de Maná, «El reloj cucú», un tema que explora el choque emocional que sufre un niño al no comprender la finitud de la muerte ni por qué la figura paterna desaparece de la noche a la mañana.

Pero es también un homenaje a su madre y a todas las madres solteras que luchan solas por sacar a sus hijos adelante. La lírica destaca el papel sagrado de la madre, quien asume el doble rol de sostén emocional y económico («mi madre llorando en silencio», «sacando las uñas por sus hijos»). Se reconoce su dolor amortiguado para proteger a los pequeños.

A diferencia de los temas románticos o de protesta social habituales en el repertorio de Maná, esta composición aborda la vulnerabilidad del duelo desde la perspectiva de la infancia.

«El reloj cucú» es una de las canciones más personales del repertorio de Maná. Detrás de este tema se esconde una historia marcada por la pérdida, el miedo y el recuerdo de la infancia de Fher Olvera, vocalista y compositor de la banda mexicana, quien reveló años después el origen de una de sus composiciones más emotivas.

La pérdida repentina: Explora el choque emocional que sufre un niño al no comprender la finitud de la muerte ni por qué la figura paterna desaparece de la noche a la mañana.

El cantante explicó en una serie documental publicada en el canal oficial de YouTube de Maná que la inspiración surgió de un episodio vivido cuando tenía apenas siete años. La muerte de su padre marcó profundamente su infancia y quedó reflejada en una canción que durante mucho tiempo no pensó compartir con el público.

“En México cuando mi papá muere, yo tenía 7 años. En las noches, yo dormía solo porque era el único hombre de tres mujeres, y mi mamá que era muy dura, me ponía a dormir solo. Y ya sabes que de chico te da miedo todo y más a esa edad”, comenzó a contar en el episodio 2.

De igual manera, narró que mientras se quedaba “viendo” la oscuridad, oía a su madre llorar porque acababa de morir su padre. “Esas imágenes y sonidos se me quedaron grabados en el corazón y oídos”.

Fher cuanta que esas lágrimas le llevaron a entre un día en el cuarto de su madre y, desde su inocencia. le preguntó si le dolía algo, ella solo atinó a abrazarlo.

“En mi cuarto había un reloj cucú y volteaba a verlo esperando que el pajarito saliera (…) para platicar con él y le decía que tenía miedo”, rememora el vocalista.

Oye, cucú, papá se fué
Prende la luz
Que tengo miedo

Oye, cucú, papá se fué
Prende la luz
Y apaga el tiempo

El tema estuvo a punto de ver la luz. Tras escribir la letra y grabar una primera versión en un casete, Fher valoró incluir «El reloj cucú» en el álbum «¿Dónde jugarán los niños?». Sin embargo, decidió descartarla inicialmente porque pensaba que no sería capaz de interpretarla en directo sin emocionarse.

El cantante consideraba que era una composición demasiado íntima y destinada únicamente a recordar a su familia. Durante años mantuvo esa idea hasta que una conversación con un amigo cambió su perspectiva.

Ese amigo le contó que su padre había abandonado el hogar y nunca regresó. Fue entonces cuando comprendió que la ausencia paterna era una realidad compartida por miles de familias y que su historia podía conectar con muchas personas.

Fher explicó que, aunque la canción nació pensando en su padre, terminó convirtiéndose sobre todo en un reconocimiento a su madre, quien sacó adelante sola a cuatro hijos en una etapa marcada por las dificultades económicas.

Esta canción de amor
Va para mi mamá
Que aguantó todito
Le dolió hasta el hueso

El líder de Maná aseguró que siente una profunda admiración por las madres solteras, a las que considera un ejemplo de esfuerzo y fortaleza por afrontar en solitario la educación de sus hijos.

La canción narra la historia de un niño que pierde a su padre y encuentra en un reloj de cuco a su único confidente. A través de ese reloj expresa sus miedos, observa el sufrimiento de su madre y sus hermanos e intenta comprender una pérdida para la que no encuentra respuestas.

 

En la parte final del tema, el protagonista dirige sus preguntas al cielo con la esperanza de volver a ver a su padre algún día, convirtiendo la canción en una reflexión sobre el duelo, la infancia y la esperanza.

Este grito de amor
Se lo doy al cielo
Le pregunto tanto, tanto, tanto
No contesta nada

Versión con Mabel, una niña que participoó en La Voz infantil, en su versión de México

EL SITIO DE MI RECREO: Una canción cada día

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