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El Sadar se viste de Arrasate en el sentido “hasta luego” rojillo a un entrenador inolvidable

Última jornada de liga, la menos última de los últimos años de liga con todo decidido u nada por de decidir. Bueno, sí, el pichichi que hoy seguía sin decidirse, después de que ayer el ucraniano Artem Dovbyk anotara tres goles, pero que en 15 minutos en el Sadar terminó de solucionarse tras la desgraciada lesión de Sørloth.

En esta jornada el fútbol ha pasado a ser algo anecdótico, algo que estaba allí para envolver las diferentes despedidas que se han ido viviendo campo a campo, y en esto tampoco ha sido ajeno el Sadar donde se vivió una de las más emotivas: la de Jagoba Arrasate.

Antes de ello Budimir había adelantado a Osasuna y dedicado el gol al entrenador que este sábado se despedía. Después Morales puso el empate. Pero nada de eso parecía importar. El partido de ayer era el encuentro de la emoción.

Y llegó el final y el Sadar se rompió. Rompió en aplausos, rompió en emoción, rompió en llanto, rompió en agradecimiento a la figura del de Berriatua. Y con ello también se rompió, en varios momentos, el técnico.

El homenaje lo tuvo todo. También Txistularis y un aurresku de honor de Jagoba Arrasate, Bittor Alkiza y Sergi Pérez. También protestas contra la directiva o un manteo, por parte de toda la primera plantilla, al protagonista.

David García y Unai García, en representación de todos los jugadores, han entregado a Jagoba Arrasate una camiseta en la que están impresos los 256 partidos que ha dirigido en Osasuna.

 

Por su parte, el presidente del club, Luis Sabalza, le impuso la Insignia de Oro, la distinción más alta de la entidad, a Arrasate.

Imagen de Radio Marca

 

Con una vuelta de honor, en la que lo han acompañado sus dos pequeños, concluyó finalmente el precioso homenaje de a entrenador que en las filas rojillas nadie olvidará.

 

 

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