Actualidad Rioja Baja
Medio de comunicación para conocer lo que pasa en nuestra tierra
Día de La Rioja 1200
Gran reserva 500

EL RINCÓN DEL SENTIMIENTO: En cuarentena (por Miguel Pajares)

Resulta paradójico pensar que viviré esta final por el ascenso aún más solo que la anterior. Yo, que iba a Las Gaunas con mi tío Juan a ver a Diego Cervero; que abracé a mi padre con cada gol de Iker Alegre; que viví con mi tío Miguel aquel 3-0 al Mirandés que nos hizo soñar y que enseñé los cánticos del equipo a mi hermana Cintia y mi primo Pablo, inyectándoles en las venas esta pasión blanquirroja.

El fútbol (el Logroñés) en compañía ha pasado a ser cosa de los “away days”, quizás por eso tardé poco más de diez minutos en convencer a mi padre de ir a Marbella a ver un partido de fútbol el fin de semana pasado. En Las Gaunas, para mí, todo pasa en una cabina.

La cabina de Las Gaunas es un lugar pequeño, una sala cuadrada de unos 3 metros de lado, con un escritorio, una puerta roja, un par de enchufes y un cristal inexpugnable sin un solo agujero. Ahí dentro no huele a fútbol. Cuando las Gaunas ruge, la cabina escucha el sonido que un niño percibe cuando juega con sus amigos gritando debajo del agua.

No me parece un mal sitio para vivir un descenso (he pasado ya por dos ahí dentro). Solo, tranquilo, sin necesidad de hablar con nadie, pero, sinceramente, no es el lugar que elegiría para vivir una final por el ascenso. ¿Cómo vas a controlar tus nervios en esa sala?

Mañana estaré solo, aunque bien acompañado. Hablaré con quince mil personas, no hablaré con nadie. Gritaré “el once del Logroñés” con quince mil personas, no lo gritaré con nadie. Cantaré “Sweet Caroline” con quince mil personas, no la cantaré con nadie… La mejor entrada protagonizada por la afición blanquirroja sin ayuda de otra hinchada en nuestra historia, pero con ese maldito cristal de por medio. Así que, si es el caso, por favor, guárdenme un abrazo de gol.

El fútbol (el Logroñés), para mí, está hecho para compartirlo con los tuyos y, en días como el de mañana, para crear recuerdos inolvidables. Todos sabemos a quién abrazamos tras el gol de Olaetxea en el Rico Pérez y dónde estábamos cuando Rubén Miño (megacrack) devolvió a La Rioja al fútbol profesional.

Así que mañana, compañero de grada, enfúndate la blanquirroja, ríe, canta, anima, grita y disfruta. Pero, sobre todo, no olvides pulsar el botón de “REC” en tu cabeza para añadir el 2 de junio de 2024 a tu colección de recuerdos blanquirrojos.

Yo lo haré, espero, saliendo de Las Gaunas, camino de Murrieta.

¿Merece la pena? Claro. Mi tío Juan, que un día me llevó por primera vez a ver al Logroñés, escuchará, allá donde esté, un nuevo “Gol en Las Gaunas”. No será uno más. Será el del ascenso.

También podría gustarte