POR JOSE MARI ROJAS.- Victoria tan contundente como importante de Logroñés esta tarde en Las Gaunas. Golpe de autoridad ante un Amorebieta imprevisible y que, de haber ganado, hubiera igualado a puntos con los de Unai.
Nada más lejos de la realidad. En menos de 10 minutos, Anai y Santana destrozaron a los azules para que Otadui y Rivero pusieran el 2-0 en el marcador. Y todo esto pasaba, además, bajo la atenta mirada de Álex Cerdà, el primer refuerzo del mercado invernal de los blanquirrojos, que esta tarde ya estaba en Las Gaunas.
Siguió insistiendo el conjunto local, llegando por banda y poniendo en el área un buen número de balones que no encontraron rematador.
Fruto de ese juego vertical y ofensivo llegó el que debería haber sido el 3-0 que en una incomprensible decisión decidió anular el linier. Y como tantas veces pasa en esto del fútbol, en la siguiente jugada los vizcaínos recortaron distancias y llevaron el runrún a la grada y el nerviosismo al césped. Así se llegó al descanso.
No dio opción el club blanquirrojo a una posible salida en busca del empate del «Amore». A los cinco minutos de la reanudación, Santana sopló las velas y anotó un auténtico golazo; un regalo para él y para los casi 3000 espectadores que se dieron cita en el municipal.
Con la sentencia y con un equipo visitante entregado llegó el carrusel de cambios. Uno de ellos, el del nueve. Entró Lupu por Berto y anotó el cuarto, primero en su cuenta esta temporada y que debe servir para recuperar a ese nueve que tanto necesita este equipo. Se quitó un peso de encima Andrei y pudo ser doble, ya que le anularon un gol en el 90.
Nueva victoria y con más presión que en otras ocasiones, ya que de los de arriba solo el Real Unión (y no es poco) no sumó de tres.
Ganó un Logroñés, liderado por un Unai estelar con un nivel muy por encima de la categoría y liderando a un equipo que vuelve a colocar la flecha hacia arriba.



