El intercambio de cromos, la ‘nueva’ moda que nos devuelve al Mundial
En Calahorra, los coleccionistas se encuentran en los alrededores de "Con-sentidos" cada domingo desde las 12:30
La fiebre por los cromos del Mundial 2026 está en máximos, quien nos lo iba a decir. Esto ha provocado problemas de abastecimiento en numerosos puntos de venta.
Bazares, quioscos y librerías reciben cajas que se agotan en pocas horas ante una demanda que ha superado las previsiones. Cosas del pasado que regresan de manera imprevista.
La colección de cromos del Mundial 2026 ha despertado el interés de niños, adolescentes y adultos. Muchos aficionados recorren diferentes establecimientos en busca de sobres para avanzar en el álbum.
La ampliación del torneo a 48 selecciones ha aumentado considerablemente el tamaño de la colección. El álbum cuenta este año con 980 cromos, lo que convierte el reto de completarlo en una tarea más larga y costosa.
Es la nueva moda. Los viejunos «sipi», «nopi» con los que muchos crecisteis han renacido, están de vuelta. Costumbres de esos tiempos en los que se jugaba en la calle al chicle, a polis y ladrones, al balón prisionero, a las canicas, a la comba. Esos en los que las madres y padres salían al balcón a gritarle a sus pequeños que era hora de cenar y, si no lo oías tú, ya te lo gritaba algún vecino desde el suyo.
El intercambio de cromos repetidos ha regresado. Esta es, en sí, una forma de abaratar completar el álbum, pero es también una demostración de que la colaboración con los demás es necesaria.
Calahorra no ha sido ajeno a ello y, cada domingo, alrededor de las 12:30, los coleccionistas se reúnen en la 1ª Travesía de Paletillas, junto a la plaza «Peña Philips, mientras el cuerpo aguante», en busca de sus jugadores más preciadas.
La novedad calagurritana es que el intercambio ha sido impulsado por un comercio en el que pueden adquirirse los cromos, «Con-sentidos», entendiendo que es mejor ver la sonrisa de esos niños, al lograr rellenar su álbum, que su desesperación al tener muchos cromos repetidos.
Así lo considera su gerente, Jesús Santolalla, que nos cuenta como surgió la idea. «Durante la pandemia, la gente dejó de salir y de entender el valor del intercambio. Después de pandemia, un niño que portaba un taco de cromos con varios de ellos repetidos me dijo que no iba a cambiarlos con sus compañeros porque los repes son repes, no se cambian».
Además de ello, ve Santolalla que es «esencial el comunicarse, el ver que entre todos pueden conseguirlo y que el ahorro es significativo». Para el responsable de «Con-sentidos», el hecho de que los niños se comuniquen entre ellos, se conozcan, establezcan nuevos vínculos es muy importante.
«Desde el primer día, la interacción entre ellos es diferente. Esas personas, tantos niños como adultos que se han conocido en los intercambios en la plaza, ahora se saludan por la calle, incluso se sientan juntos a compartir una consumición. Había niños que eran vecinos y no se hablaban. Los intercambios han conseguido cambiar esto», nos narra.
La escasez de sobres y el elevado número de cromos ha convertido la colección del Mundial de fútbol 2026 en uno de los productos más buscados entre los aficionados durante estas semanas.
Pero, sobre todo, ha logrado volver a mostrarnos el valor de la comunicación, de la necesidad de apoyarnos en la comunidad, de apoyarnos en los compañeros, de ese todos ganamos también cuando el otro gana, del trabajo conjunto… aunque solo sea para completar un álbum de cromos.



