El Grafometal La Rioja se reencuentra con la victoria en un partido sin demasiado brillo
Las riojanas ganan al Schär Zaragoza (31-23) en un choque igualado que se decidió en su tramo final
Foto (Grafometal La Rioja)
El Grafometal La Rioja volvió a ganar, regresó a esa línea tan positiva, más en lo estimulante que en lo que la propia palabra pueda indicar, que se consigue con las victorias: lo más importante se logró, el sumar de dos en dos, pero se hizo ante un Schär Zaragoza que en bastantes tramos del partido complicó sobremanera a las riojanas y que, dentro del potencial a priori de unas y otras -basándonos en la clasificación, historial de las jugadoras y objetivos distintos de ambos equipos- tan solo fue peor en el resultado final. Puede resultar contradictorio, lo es de hecho, pero ‘vencer’, con asiduidad en el deporte, no siempre es sinónimo de ‘convencer’. No es que me quiera poner rotundo y no hace falta que lo digo yo, las mismas jugadoras son las que más saben de esto, pero con el nivel mostrado el sábado, en una presunta fase de ascenso, no basta.
Claro está que este, el marcador final, es el que cuenta, que lo crucial en todo momento es salir victorioso, más aún viniendo de donde se venía y en una liga que ya está avanzada, pero las sensaciones dejadas al final de los sesenta minutos quizás no fueron todo lo buenas que desearíamos. Por poner un ejemplo, en la cita copera frente al Porriño se perdió, pero aparte de hacerlo por no más de cuatro goles en un partido que estuvo muy igualado ante un equipo supuestamente superior -de ahí y de igual forma cuando en relación con el Schär Zaragoza hablamos que no se puede exigir lo mismo a los dos equipos- las impresiones plasmadas sobre la pista fueron muy satisfactorias, a pesar como decimos de no lograr el triunfo final, última y más preciada meta que siempre busca cualquier escuadra.
Por tanto, es verdad que cada partido es mundo, que en el mismo influyen circunstancias varias (las bajas de Carla y Bea que se sumaban a la ya conocida de Ángela en ningún caso ayudaban), pero a veces se pueden sacar mejores valoraciones en la caída -en términos de puntuación estadística- que en la propia victoria.
Por último, para terminar con el análisis global del choque, creo que en la línea de la que hablamos – cualquiera ajeno a la realidad y trayectoria del equipo me tomaría por loco si se parara a ver que el resultado final fue de 31a 23- el mejor estudio del mismo se llevaría a cabo en la medida que, si antes de comenzar el partido, le dijeran a cualquier integrante del conjunto maño que en el minuto diez de la segunda mitad iban a estar perdiendo por tan solo un tanto (21-20), cuanto menos sacaban papel y boli para firmar. Con esto no quiero decir que las zaragozanas se conformen con perder aunque sea de poco, ni mucho menos, como cualquier profesional venían a Logroño a sacar algo positivo, pero si nos apoyamos en los últimos duelos entre ambos conjuntos y en que el Grafometal La Rioja se ha convertido, por méritos propios, en el rival a batir, el estar a esas alturas del partido tan «vivas» y con todo por decidir a buen seguro que era de estima y valoración dentro de la entidad maña.
De igual forma que hemos comentado ese «debe» del equipo riojano, creo que sería justo plasmar que en las inmediaciones del segundo acto, con más fuerza en los diez finales, las jugadoras que el sábado tenían la condición de local dieron un importante paso al frente, sacaron casta y fuerza en una liga que, las cosas como son, no deja de ser larga y cansada, y apretaron los dientes en defensa para conseguir sumar un nuevo triunfo, ese que les sigue colocando en lo más alto de la clasificación.
Y es que, es precisamente ahí, en la faceta defensiva donde el equipo consiguió dar un giro al encuentro. Si bien no logaron mantener la media -creo que muy meritoria- de 19,7 goles encajados en contra que traían antes de este partido, consiguieron rebajar mucho la producción ofensiva de un conjunto visitante que en los veinte últimos minutos tan solo consiguió anotar tres goles. Una vez más, y ya van cientos, queda claro que los partidos se ganan desde atrás, pues el mejor ataque es la virtud que una buena defensa genera.
Aunque ya hemos hablado en cierta forma de lo que sucedió en el encuentro, parémonos ahora a comentar más concretamente lo que fue el transcurrir del partido:
Como imaginaréis por lo dicho hasta ahora, el partido comenzó y perduró igualado en toda la primera mitad. Una enorme inicial acción defensiva, con intensidad, ayudas, y con una disposición presionante 3-3 que se iba modificando en función de lo que la jugada requería y lo que el rival proponía, permitía a las riojanas adueñarse de una posesión que pasada unos minutos y tras otro ataque errado por las visitantes acabaría -como otras muchas- en lanzamiento de siete metros.
Sin ir más lejos, los dos primeros tantos riojanos se obtuvieron desde ese lugar, el primero de Paula tras rechace del palo con una gran muestra de virtuosismo en su muñeca, y el segundo de Irati con un buen lanzamiento directo y ajustado al palo en donde, por mucho que lo intentó, era imposible que llegara la guardameta rival: la conexión Esuko Label del equipo inauguraba y empataba (2-2) un marcador que si algo hizo es sumar tantos a partir de esa distancia que citó -si las cuentas no me fallan- esta vez a Masha hasta nueve veces más, en cualquier lugar y todo sea dicho, en lances de juego claros.
¿El resultado de estos penaltis? El mismo. Como conociendo a la ucraniana es imposible que en ese idéntico resultado penséis que los había fallado todos, no hace falta que os aclare la respuesta, o mejor sí que la ocasión lo merece; hasta nueve veces de manera infalible -y tan solo de penalti pues consiguió un total de 14 goles- logró Masha perforar las redes rivales: se nos acaban los calificativos para la extremo sportiana.
El partido seguía discurriendo, a pesar de una buena ventaja de hasta seis tantos, primero con los dos goles seguidos de Taty (13-7), y luego con el que anotaba Masha (15-9) , por esos tintes de igualdad: Laura Bazco y la recientemente fichada Lacazette hacían, no solo por sus dianas -acabaron con siete y seis respectivamente- mucho daño a una zaga local que recibía goles demasiado fácil a pesar del buen hacer de la su portería; tanto Ailín en la primera parte, como Elena en la segunda rayaron a un buen nivel. ¡Ojo! No siempre, pero en ocasiones como la del sábado cuando -con permiso de Masha- las protagonistas de tu equipos son las guardametas, el significado y resultado a estimar no deja de ser todo lo halagüeño que debiera.
De esta forma y, a pesar de que las riojanas no permitieron a las mañas -desde el 2 a 3- volver a comandar el electrónico, los primeros treinta minutos se cerraban, tras el goles de Lucía Ladrera -a la que felicitamos por su cumpleaños- y Natalia Lázaro, con un resultado (17-15) tan ajustado como abierto y en donde, probablemente, las noticias más positiva fueron los minutos que disputaba una Ainhoa que cada vez está más asentada en la pista, así como una Lucía Carrascón que se le vio con desparpajo y aportación.
La segunda mitad, al menos en sus inicios, no cambió el guión de la contienda. Es más, las visitantes lograban ponerse por partida doble, con sendos goles de Laura Bazco, a tan solo un tanto de distancia (18-17 y 19 -18) que obligaba a Manu Etayo en los siguientes compases a pedir tiempo muerto cuando las cosas volvían (20-20) como al principio.
El equipo reaccionó; lo hizo en la primera jugada -seguramente planteada tal cual en ese parón- con un cambio táctico de dos pivotes (Maite y Yumi) que salió, tras un buena jugada culminada por un buen pase de Irati a la segunda, muy bien con los siete metros provocados por la brasileña; el desenlace del penalti lo tenéis unas líneas más arriba 😉
Así, el Grafometal La Rioja lograba de nuevo comandar un electrónico que desde entonces, y cerrando filas en defensa, se fue incrementando con el paso de los minutos. Esta mejoría en la línea de atrás permitía correr de la mano de una Paula García que, a falta de algo más de quince minutos, establecía el 24-20 y forzaba, esta vez al técnico rival, a detener el partido. Si bien las zaragozanas logaron durante un tiempo sostenerse en esa renta de cuatro goles (26-22), un equipo riojano cada vez más atinado y enchufado terminaba de poner la directa a un choque que finalmente se cerró por 31 a 23.
Partido difícil y trabajado, menos sencillo de lo que el marcador final puede reflejar y que, por esta misma razón, creo que sirve y mucho para seguir con la mejoría de un equipo -trabajan para ello- que volverá a los terrenos de juego este domingo 14 (12:15) frente al Basauri. Por aquí, siempre con entusiasmo y orgullo por estos colores, estaremos contándooslo.
GRAFOMETAL LA RIOJA: Elena Navarro, Ailín López (porteras); Masha (14), Paula García (4), Irati Holgado (3), Lucía Ladrera (4), Valentina Learreta (1), Taty Lozano (2), Ainhoa García (1), Lucía Carrascón (1), Yumi Tamada (1), Maite Rodríguez, Alba Ibáñez.
SCHÄR COLORES ZARAGOZA: Elvira Villarreal, África Peinado (porteras); Lila Noel Lacazette (6), Ana Florencia (1), Natalia Lázaro (3), María Nazaret (2), Laura Bazco (7), Alba Rubio (3), Sandra Lázaro (1), Sandra Porcar, Alicia Gómez, Silvia Barrera, Claudia Alberca, Eva Campillos, Marina Barres, Ana Azagra.






