El Grafometal La Rioja cae derrotado por la mínima (16-15) y pierde su condición de invicto
Un gol de Valeska, jugadora del Beti-Onak, a falta de dos segundos termina con la racha triunfal de las riojanas
No salió nada; si no era el palo, era la portería rival, y si no un equipo riojano atascado que cometió demasiados fallos e imprecisiones en un partido donde nunca, incluso cuando consiguió ponerse tres arriba (5-8) y hasta cuatro (8-12), consiguió encontrarse.
Es en esto último donde creo que radica el análisis más negativo del choque. No tanto, que también, por el hecho de dejarse remontar una ventaja tan favorable y, por consiguiente, de encajar un parcial en contra final de 8-3, sino porque en esa y a pesar de esa misma renta que las visitantes consiguieron manejar, las vibraciones mostradas decían todo lo contrario; el resultado último del duelo no se esperaba tanto al comienzo de este como sí en las inmediaciones del mismo donde su devenir no iba por el buen camino, como decimos inclusive a la diferencia de cuatro goles que las sportianas consiguieron; y es que la remontada del Beti Onak, al que aprovechamos a felicitar por su victoria, no sorprendió en exceso.
Ha habido otros partidos (pocos) donde las riojanas pese a situarse durante algunos minutos por detrás en el marcador, generaban una impresión de que, a poco que se entonaran algo más, darían la vuelta al encuentro. Así fue. De igual forma, en aquellos (la mayoría) donde comandaban el marcador, no obstante aunque en alguna ocasión fuera por distancias cortas, en ningún caso daban la sensación de un posible adelantamiento por parte de su rival.
Ayer la cosa era y fue distinta; considero que el partido estuvo en todo momento más cerca de los intereses -de juego y de prestaciones- de las locales que de las visitantes, es decir, la percepción que uno podía hacer del devenir del encuentro se posicionaba más próxima a lo que las navarras habían planteado al inicio del lance que a lo que, de igual forma, habían preparado las riojanas. Esta fue la diferencia más notable del partido, pues las jugadoras del Beti-Onak, siendo mejores como fueron, tampoco realizaron un balonmano excelso (de hecho cometieron también bastantes errores) que dijeras «ha sido imposible, las rivales no te lo han permitido porque han estado de diez». Creo que tampoco fue el caso.
Está claro que la derrota hace daño, nos mentiríamos si pensáramos lo contrario, pero es en esta misma circunstancia donde este equipo tiene que seguir haciéndose fuerte, pues los peores pronósticos vienen no tanto por el propio hecho de perder ayer, sino cuando, acorde con los objetivos del club, te pones a mirar a lo grande, a medio-largo plazo en una liga que sigue sin constatar todas las garantías para que termine y en donde, de una forma u otra en el camino hacia un posible ascenso, entrarían en juego distintos parámetros tales como el coeficiente entre equipos.
Con todo, sigo pensando que aún así habla bien de este conjunto que los rivales celebren de una manera tan vibrante el conseguir (un empate también lo hubiera hecho) rascar ‘algo’; ayer fueron nada más y nada menos que los dos puntos, situación que en su festejo, más aún con un desenlace tan igualado y ante la inmaculada trayectoria que traían las sportianas, me parece normal, en consonancia con las particularidades de un encuentro donde se enfrentaban las dos mejores escuadras del grupo.
Tan claro tengo esto, que el Grafometal La Rioja se ha labrado por méritos propios el máximo respeto por sus adversarios, como que este equipo no va a bajar los brazos ahora, ni como orgullo a su historia, pues nunca lo ha hecho, ni como rectitud hacia cada una de los miembros de esta plantilla, la misma que forma en su conjunto una alta gama de balonmano. Por ellas mismas y, en honor a su gran potencial y a sus propias capacidades, que no lo harán: CONFIANZA PLENA EN ELLAS.
Ahora, hablemos un poco más concretamente del acontecer del encuentro:
Los primeros minutos de juego fueron malos para un equipo riojano que no consiguió abrir la lata hasta el minuto cinco; un síntoma claro de que las cosas no estaban todo lo bien que se pretendían y de lo que finalmente resultó ser el partido.
Los goles de Carla, Bea y Paula menos atinadas que de costumbre pero que, por otro lado, no dejaron de intentarlo, ponían las tablas (4-4) pasado un primer cuarto de partido en donde la jugadora local e internacional chilena Valeska, probablemente mejor jugadora del choque -no solo por su gol final- ya comenzaba a dar muestras de la que estaba por «liar» con su tanto que ponía otra vez arriba (5-4) a su equipo.
Seguidamente, una buena definición parabólica desde el extremo de Ainhoa y una gran parada de Elena -se le vio bastante enchufada con importantes interceptaciones de balón- a un lanzamiento de siete metros, situaba nuevamente la máxima igualdad (5-5) en un electrónico que, a partir de ahí, cogió claro color visitante con un parcial favorable de 0-3 que posibilitaba poner el 5-8 a poco más de cinco minutos de terminar el primer acto.
Pero ayer no era el día, en lo numérico, pues el Beti-Onak poco tardó en volver a ponerse a tan solo un gol (7-8), y en lo que ello conlleva, las sensaciones plasmadas. Bien es verdad que, un gol de Bea (se fue del partido con un regalo en forma de puntos) conseguía poner a las suyas dos arriba (7-9) al descanso para que probablemente lo mejor del primer tiempo fuera el resultado. Sin duda, un arma de doble filo pues, sin estar bien las sportianas se iban ganando; los augurios no podían ser tan malos, con algo de mayor soltura y acierto las cosas solo podían ir a mejor.
Cierto es que todo se quedó en un espejismo. Ni con un buen arranque tras el gol de Paula que permitía a las riojanas coger ventaja de tres (7-10), ni cuando esta se incrementó hasta los cuatro tantos (8-12), ni por supuesto cuando se vieron, tras bastante tiempo -el mismo que ya apretaba el final del partido- por debajo en el marcador (15-14), las visitantes estaban cómodas.
Las tablas regresaban (15-15) con el gol anotado por Carla que, por quitar hierro al asunto, me hizo levantarme del asiento y dejar por unos instantes, tras el golpe recibido, cuanto menos «loco» al ordenador que tan cariñosamente me permite ver a mi equipo en este desafortunado año de pandemia.
Volviendo al juego, desdichado y aciago también fue el final que le tenía reservado el partido a las riojanas: después de que las locales erraran su lanzamiento (tras posible desvío de Ailín, la imagen no permite apreciar bien el momento) y Taty, Elena, Valentina y Maite no dudaran en ponerse de pie desde el banquillo para alentar a un conjunto sportiano que podía disfrutar de una nueva posesión a poco más de un minuto para la finalización del encuentro, las cosas no se dieron como se esperaban; el Grafometal La Rioja falló su lanzamiento y, a tan solo dos segundos para cerrar el choque, Valeska se sacó un obús que, tras golpear en la escuadra, se coló en la portería visitante; los dos puntos se quedaban en Villava.
De todo se aprende y, aunque difícil en ese mismo momento de desesperación e impotencia, por supuesto, pues es la primera reacción de todos, de las que estaban en pista y de los que estábamos siguiéndolo desde casa, sea la de lamentarse, me gustó -pasado unos instantes- el talante de Bea para con gestos animar y reunir a sus compañeras; esto es, en las buenas y en las malas, cosa de todos. Hasta ahora, lesiones aparte, las cosas habían salido gracias al trabajo de todo el equipo, y en esta nueva situación de derrota que las riojanas no habían experimentado aún, no iba a ser distinto: CABEZA ARRIBA Y UNIDAS PARA LO QUE VENGA.
Para ello, el sábado 6 de febrero (19 h. Palacio de los Deportes) el Grafometal La Rioja tendrá otro compromiso frente al Schär Zaragoza para redimirse y volver a eso que tan bien le sienta a este grupo de jugadoras: la victoria.
GURPEA BETI-ONAK: Maitane Larrayoz, Olaia Luzuriaga (porteras); Leire Lasheras (4), Marta Jaques (2), Adriana Mallo (1), Valeska Andrea Lovera (6), Jaione Etxeberría (2), Jennifer Rivero (1), Naiara Retegui, Nahia Legorburu, Nerea Aniz, Anne Barandalla, Itsaso Zulaika, ALba Moreno, María Echarri, Sarai Elizondo.
GRAFOMETAL LA RIOJA: Elena Navarro, Ailín López (porteras); Masha (3), Carla Rivas (3), Paula García (4), Ainhoa García (1), Bea Puertas (3), Valentina Learreta (1), Lucía Ladrera, Irati Holgado, Taty Lozano, Maite Rodríguez, Lucía Carrascón, Yumi Tamada, Alba Ibáñez.





