El Gobierno de La Rioja podría no haber remitido al Parlamento el informe anual de declaraciones de bienes y actividades
Concha Andreu no tiene suerte en esto de la transparencia. Por más que trata de denominar a su gobierno como “el Gobierno de la transparencia”, por mucho que intenta pasar a la historia como tal; los caprichosos hechos, los desalmados datos, ¡qué malos ellos!, se empeñan, cómo así, en llevarle la contraria.
Como ha venido informando este medio esta semana, las declaraciones de bienes y actividades de altos cargos y eventuales en 2020, sin que haya rastro de momento de las declaraciones del personal eventual o de confianza en el Portal de Transparencia ni de las de bienes de los altos cargos en el BOR.
Ya no es solo con los ciudadanos, hurtando a éstos el conocimiento de la situación patrimonial de los cargos que dirigen el Gobierno, sino también con el órgano que los representa; esto es, el Parlamento de La Rioja.
A la demora en responder en plazo a las solicitudes de los diputados, casi un 43% de las iniciativas en lo que va de legislatura se han hecho fuera de plazo. A esto se une ahora el incumplimiento del deber de presentar ante el Legislativo un informe anual sobre las declaraciones de actividades y bienes del Gobierno (presidenta, consejeros y altos cargos).
El de la transparencia está afectado por dos normativas. De un lado, la Ley 8/2003 y su normativa de desarrollo y, de otro, La Ley 3/2014 de Transparencia y Buen Gobierno. Dentro del primer bloque, se establece la obligación de quienes son nombrados dentro del Gobierno de presentar dos declaraciones:
– Declaración de actividades, referida a cualquier actividad, negocio, empresa o sociedad pública o privada que les proporcionen o puedan proporcionales ingresos económicos o en los que tengan participación o intereses.
– Declaración de bienes, referida a los que integren el patrimonio del interesado, comprensiva de la totalidad de sus bienes, derechos y obligaciones.
Además, deben acompañar su declaración de la renta y patrimonio en su caso con carácter anual. Esta obligación, debe cumplirse en el plazo improrrogable de dos meses ante el Registro de actividades, bienes patrimoniales e intereses de los miembros del Gobierno dependiente de la Dirección General de Función Pública.
A esta obligación individual de todos los miembros del Consejo de Gobierno y altos cargos se le suma la del Gobierno, en virtud del artículo 24 del Decreto 16/2011, de 4 de marzo, por el que se regula el Registro de actividades, bienes patrimoniales e intereses de los miembros del Gobierno y de los titulares de los cargos sometidos al régimen de incompatibilidades de la Ley 8/2003, de 28 de octubre, del Gobierno e incompatibilidades de sus miembros.
Según se recoge en estas leyes, existe obligación de de trasladar ANUALMENTE al Parlamento de La Rioja, un informe que contenga la siguiente información:
- a) Número de declaraciones y comunicaciones recibidas en el Registro de actividades, bienes patrimoniales e intereses, distinguiendo entre las diferentes clases a que se refiere la Ley 8/2003, de 28 de octubre.
- b) Número de personas incluidas en el ámbito de la Ley 8/2003, de 28 de octubre, que no han cumplido las obligaciones de declarar y comunicar.
- c) Número de procedimientos sancionadores incoados.
- d) Número de procedimientos sancionadores resueltos, indicando las infracciones cometidas y las sanciones impuestas.
Por tanto, el Gobierno de Andreu, ese que se autodenomina como el de la Transparencia, podría estar hurtando a los ciudadanos de nuevo su derecho al conocimiento de la situación patrimonial del Gobierno por una doble vía:
-No publicando anualmente como estipula la Ley de Transparencia las declaraciones de bienes (máxime con los cambios que han existido) resultando que los ciudadanos desconocen la situación patrimonial con la que entraron al Gobierno más del 50% de sus actuales cargos.
-No cumpliendo con la obligación de dar cuenta a la cámara de representación de todos los ciudadanos de todos los datos a ese respecto.
De nuevo, la transparencia del gobierno de la transparencia aparece en la escena; de nuevo el no saber a la palestra. Pero no pasa nada porque “afortunadamente este gobierno es transparente”




