El Gobierno de Andreu pacta con IU la declaración de Emergencia Climática y de Biodiversidad de La Rioja
El Gobierno de La Rioja ha acordado con Izquierda Unida un borrador de la declaración de emergencia climática y de biodiversidad en la Comunidad Autónoma de La Rioja que aprobará el Consejo de Gobierno del próximo miércoles atendiendo al cumplimiento del Acuerdo de Gobierno entre fuerzas progresistas de La rioja y a una proposición no de ley del Parlamento de La Rioja impulsada en su día por IU. Se han tenido en cuenta también las declaraciones similares que tanto el Gobierno de España como la Unión Europea han adoptado en fechas recientes
El consejero de Sostenibilidad, Transición Ecológica y Portavocía, Álex Dorado Nájera, y la diputada de Izquierda Unida, Henar Moreno, han presentado hoy el texto de la declaración y destacado que forma parte de un compromiso adquirido que cobra especial necesidad tras los episodios de olas de calor, sequía e incendios que se han vivido este verano en todo el país.
La diputada de IU, Henar Moreno, afirmó que esta declaración responde a una voluntad compartida con el Gobierno a la vez que subrayó la necesidad de actuar ya. Según dijo, “si no tomamos medidas urgentes, esto no tiene marcha atrás”. También comentó que “no se trata de una declaración sin más” porque, según dijo, “conlleva importantísimas medidas políticas que tendrá que llevar adelante el Gobierno de La Rioja tenga el color que tenga, porque hay que tomar medidas a corto, a medio y a largo plazo para luchar contra el calentamiento y el cambio climático”.
Moreno también ha insistido en la necesidad de “un cambio del modelo económico”, que no base su crecimiento en los niveles de consumo, ya que el crecimiento sin limite, tal y como lo conocemos, no asegura la calidad de vida de la población, y considera que “es necesario empezar a hablar de decrecimiento”.
Para el consejero Álex Dorado Nájera, esta declaración debe servir para “incidir en la sensibilización de la sociedad. Hay sectores que están sensibilizados, los partidos progresistas y de izquierda estamos sensibilizados, pero todavía hay sectores económicos y sociales que no lo consideran una prioridad y también algunos partidos que siguen arrastrando los pies o negando la importancia del cambio climático y sus efectos”. o la existencia de una crisis de pérdida de biodiversidad”.
Sobre la necesidad de sensibilizar, el consejero ha explicado que “hace pocos días hemos tenido que escuchar a un diputado del Partido Popular desvincular, frente a toda evidencia, los efectos del cambio climático de la ola de incendios que ha asolado Europa este verano; y hace pocas semanas otro diputado popular negaba que la crisis de pérdida de biodiversidad estuviera causada por el ser humano, en contra del consenso científico”. Finalmente, ha animando al conjunto de fuerzas políticas a colocar las políticas climáticas y medioambientales como prioridad.
Esta declaración compromete a La Rioja a impulsar y acelerar la puesta en marcha hasta 15 medidas, en su mayoría incluidas en el proyecto de Ley de Cambio Climático remitido al Parlamento regional y que tienen el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para alcanzar la neutralidad climática antes de 2050 sobre la base de un sistema eléctrico 100%.
También propone poner en marcha un Plan Riojano Integrado de Energía y Clima como instrumento de planificación de la mitigación del cambio climático en La Rioja de manera coherente con el plan nacional, la normativa europea y los compromisos asumidos por España en el Acuerdo de París
Otro elemento clave de respuesta a la Emergencia Climática será el Plan Riojano de Adaptación al Cambio Climático para lograr una comunidad autónoma más segura y menos vulnerable a los efectos perjudiciales al calentamiento global haciendo especial hincapié en los sectores sociales más desfavorecidos, a los ecosistemas más afectados y los sectores productivos que mayor esfuerzo de adaptación precisan.
Una transición energética justa que evite la pérdida de biodiversidad
Dentro de las acciones previstas, se contempla una Estrategia Riojana de Transición Justa como instrumento de acompañamiento a los sectores sociales y económicos, asegurando que los costes y beneficios de dicha transición se repartes de forma equitativa y se frenen posibles incrementos de las desigualdades.
La Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural también jugará un papel en el objetivo de conservar y restaurar el patrimonio natural y detener la pérdida acelerada de biodiversidad y el deterioro que sufren los servicios que nos proporcionan los ecosistemas y que son la base sobre la que se sustenta nuestra economía y nuestra sociedad.
En la misma línea se plantean las mejora de los indicadores, la sensibilización, actuaciones sectoriales, mejorar la movilidad para que sea más sostenible, intermodal y conectada, integrar los recursos naturales en la contabilidad regional y la rehabilitación energética de edificios. Así hasta sumar las quince líneas de trabajo que propone la declaración que aprobará el miércoles el Gobierno de Concha Andreu.
Avanzar en la Agenda Verde
El Ejecutivo riojano cumple así la proposición no de ley que hizo en su día el Parlamento, ratifica su compromiso en la lucha contra el cambio climático y proseguirá con el impulso que está dando a la Agenda Verde del Gobierno, en la cual figuran algunas de las propuestas de Ley que próximamente tiene que debatir la Cámara Regional, como la Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural, la Ley de Cambio Climático, la ampliación de los espacios protegidos con la adquisición de nuevos montes de utilidad pública, la ampliación de la Red Nartura 2000, la creación de ARTECC, el Plan de Adaptación Riojano al Cambio Climático, el impulso al transporte público y tantas otras medidas que tratan de afrontar la crisis climática y de diversidad que está sufriendo el planeta.
TEXTO ACORDADO ENTRE EL GOBIERNO DE ANDREU E IU, LA FORMACIÓN POLÍTICA DE HENAR MORENO, PARA SU APROBACIÓN EN CONSEJO DE GOBIERNO
El cambio climático es la constatación de unos hechos que desde hace décadas llevan produciendo graves daños al medio ambiente, a las personas, a la sociedad y a la economía.
Periódicamente, diversas instituciones como las Naciones Unidas o la Comisión Europea, advierten del grave peligro que está acarreando el hecho de que no se adopten con premura y contundencia medidas para la mitigación de las causas que provocan el cambio climático y, en su caso, para nuestra adaptación al mismo.
Las causas son claras e incontestables. Según el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático de Naciones Unidas de 8 de octubre de 2018, las actividades humanas son, sin lugar a dudas, las responsables directas del incremento de las temperaturas globales. Así, al ritmo actual, entre los años 2030 y 2050, en España aumentará la temperatura en unos 2ºC, y en entre 4 y 5ºC a finales del siglo XXI, haciéndola incompatible con la vida tal y cómo la conocemos.
Parte de la gravedad reside en que el problema no es reciente. En 1997, los Estados llegaron al acuerdo conocido como Protocolo de Kioto y adoptaron un grupo de medidas destinadas a reducir o limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Y, si bien, hubo que esperar a febrero de 2005 para su entrada en vigor, mostrando la exasperante lentitud en la toma de decisiones globales ante un tema tan crucial, su importancia era evidente ya que por primera vez se logró crear un documento que establecía objetivos de reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero para los principales países desarrollados y las economías en transición, pero, esta vez sí, con un calendario de cumplimiento.
Años más tarde, mediante el Acuerdo de París de 2015, se decidió combatir el cambio climático, ya convertido en crisis climática con efectos perniciosos cada vez más evidentes, adaptarse a sus efectos y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para lograr un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono a partir del 2020 con un programa mucho más ambicioso.
Su principal objetivo era conseguir que el aumento de la temperatura mundial en este siglo fuera inferior a los 2ºC por encima de los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura, hasta no alcanzar el aumento de 1,5ºC.
Pero en París, la Comunidad Internacional se vinculó a muchos otros compromisos: a alcanzar la neutralidad climática; a realizar tareas de mitigación; a comunicar sus acciones y a proporcionar información con claridad y transparencia; a conservar y mejorar los sumideros de carbono; a adaptarse al cambio climático; a reconocer la importancia de evitar, reducir y hacer frente a las pérdidas y los daños relacionados con los efectos adversos del cambio climático; al apoyo financiero; a la educación y formación; y a la transparencia en las medidas y exposición de resultados.
Asimismo, en el contexto internacional, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas aprobó el 25 de septiembre de 2015 la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyo Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13 se denomina “Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (Acción por el clima)”. La Agenda 2030 plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible con 169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económica, social y ambiental, que deben inspirar las políticas públicas en todos sus niveles, incluyendo algunos específicos para combatir la crisis de biodiversidad como el 14 “Vida submarina” y el 15 “Vida de ecosistemas terrestres”.
Mucho más cercano en el tiempo, el pasado 21 de abril de 2021, la Comisión Europea alcanzó un acuerdo sobre la Ley Europea del Clima, que consagra el compromiso de la UE de alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050 y el objetivo intermedio de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2030 en, al menos, un 55 % con respecto a los niveles de 1990. Pero también se acordó aumentar los sumideros de carbono de la UE; establecer un objetivo climático para 2040; conseguir emisiones negativas a partir de 2050; crear un Consejo Científico Consultivo Europeo sobre cambio climático que proporcione asesoramiento científico independiente; adoptar disposiciones más estrictas en materia de adaptación al cambio climático; intentar una mayor coherencia entre las políticas de la Unión y el objetivo de neutralidad climática; y colaborar con los distintos sectores para redactar hojas de ruta sectoriales específicas que tracen el camino hacia la neutralidad climática en diferentes ámbitos de la economía.
En el contexto global está constatado que nos encontramos ante una crisis ecosocial multidimensional, que pone de manifiesto la superación de los límites planetarios en materia climática y de energía, abocándolos al colapso y que, por tanto, nos conduce a una senda decrecentista en las formas de consumir y producir en todas las sociedades, entendida como modelo de sociedad socialmente justa y ecológicamente sostenible que desacople el aumento del bienestar económico y social del aumento del consumo de recursos naturales, y que debe ser pensada y planificada para que se produzca de forma democrática, justa y proporcional garantizando un nivel de vida suficiente y adecuado para todas las personas, sin distinción ni discriminación. Una crisis multidimensional, que tiene expresión en lo climático, además, pero también en la biodiversidad.
Esta crisis de la biodiversidad se plasma en la pérdida acelerada de la variedad genética, de especies y de ecosistemas a nivel mundial. Por primera vez en la historia del planeta, la especie humana tiene la capacidad de alterar el equilibrio natural a nivel global y producir una nueva extinción masiva. De hecho, desde algunos grupos de investigación están denominando a esta crisis como la Sexta Gran Extinción de especies.
Los científicos advirtieron en 2019 de que un millón de especies, del total estimado de ocho millones, están en peligro de extinción; muchas de ellas podrían extinguirse en unas décadas, según un informe de la ONU. Según el Informe de Evaluación Mundial de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) la humanidad obtiene actualmente más alimentos, energía y materiales que nunca. Sin embargo, la explotación de estos recursos se está haciendo a expensas de la capacidad de la naturaleza de seguir proporcionando materias primas que garanticen el bienestar futuro.
El 75% de los ambientes terrestres han sido severamente modificados, y la mayoría de ellos continúa sufriendo un proceso de degradación (muchos a un ritmo de al menos, un 4% por década), mientras ecosistemas sensibles, como los humedales y los bosques maduros de crecimiento largo, sufren el declive más rápido. Actualmente, están amenazadas de extinción un promedio del 25% de las especies terrestres, de agua dulce y vertebrados marinos, así como de los invertebrados y de los grupos de plantas estudiados.
Más de un 40% de las especies de anfibios, casi un 33% de los corales de arrecifes y más de un tercio de los mamíferos marinos se encuentran en esta misma situación. Y la cobertura de corales vivos en los arrecifes se ha reducido a la mitad respecto a los últimos 150 años. Aproximadamente, el 9% de los 5,9 millones de especies estimadas que existen (es decir, más de 500.000 especies) tienen unos hábitats tan fragmentados y escasos, que son insuficientes para garantizar su supervivencia a largo plazo.
La naturaleza provee de una amplia diversidad de servicios ambientales y recursos. Los servicios ecosistémicos son aquellos beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas. Esta riqueza es vital para la subsistencia humana, pues proporciona comida, ayuda a combatir o reducir las enfermedades y sirve, entre otras cosas, para mejorar la salud mental a través de una aproximación a los espacios verdes.
Los servicios ambientales o ecosistémicos son aquellos que resultan del propio funcionamiento de los ecosistemas y que es imprescindible conservar porque sustentan la salud humana, la economía, la calidad de vida y el propio equilibrio de los ecosistemas. Cuando no se conservan, o directamente se deterioran en pro de determinadas actividades económicas que responden a un fin y/o lucro privados, su degradación conduce a perjuicios significativos en el bienestar humano colectivo.
Fijar objetivos orientados por los beneficios ecosistémicos permite tener herramientas para identificar qué opciones de gestión nos ayudan a mitigar los efectos del cambio global, a optimizar los beneficios sociales y a evitar costes y riesgos potenciales para los ecosistemas y las sociedades.
Tomando nota de la declaración de emergencia climática y medioambiental adoptada por el Parlamento Europeo el 28 de noviembre de 2019;
Tomando nota de la declaración de emergencia climática y ambiental acordada por el Gobierno de España el 21 de enero de 2020 en línea con la voluntad expresada por una amplísima mayoría del Congreso de los Diputados en su sesión de 11 de septiembre de 2019;
Considerando la proposición no de ley aprobada por unanimidad en el Parlamento de La Rioja el 10 de octubre de 2019 instando al Gobierno de La Rioja a declarar la emergencia climática,
El Gobierno de La Rioja declara la emergencia climática y de biodiversidad en la Comunidad Autónoma de La Rioja y se compromete de forma urgente a:
1. Impulsar y acelerar la puesta en marcha de las medidas incluidas en el proyecto de Ley de Cambio Climático de La Rioja, remitido al Parlamento regional con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, sobre la base de un sistema eléctrico ordenado y planificado 100% renovable y la integración trasversal de las políticas climáticas en todos los ámbitos.
2. Elaborar y poner en marcha un Plan Riojano Integrado de Energía y Clima como instrumento de planificación de la mitigación del cambio climático en La Rioja, incluido en el proyecto de Ley de Cambio Climático de La Rioja, sobre la base del mejor conocimiento científico disponible, y de manera coherente con los objetivos y medidas a 2030 recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, tal como nos exigen la normativa de la Unión Europea y los compromisos asumidos por España en el Acuerdo de París.
3. Elaborar y poner en marcha un Plan Riojano de Adaptación al Cambio Climático, como instrumento de planificación de la adaptación al cambio climático en La Rioja, incluido en el proyecto de Ley de Cambio Climático de La Rioja, para lograr una comunidad autónoma más segura y menos vulnerable a los efectos perjudiciales del calentamiento global, anticipados por el consenso científico, y ya evidentes, haciendo especial hincapié en los sectores sociales más desfavorecidos, a los ecosistemas más afectados y los sectores productivos que mayor esfuerzo de adaptación precisan.
4. Elaborar y poner en marcha una Estrategia Riojana de Transición Justa, como instrumento de acompañamiento a los sectores sociales y económicos de La Rioja en la transformación necesaria para lograr la transición energética a un modelo descarbonizado, asegurando que los costes y beneficios de dicha transición se reparten de forma equitativa y se pueda contribuir a la reducción de las desigualdades.
5. Impulsar y acelerar la puesta en marcha de las medidas incluidas en el proyecto de Ley de Biodiversidad y Patrimonio Natural de La Rioja, remitido al Parlamento regional y actualmente en debate parlamentario, con el objetivo de conservar y restaurar nuestro patrimonio natural y detener la pérdida acelerada de biodiversidad y el deterioro que sufren los servicios que nos proporcionan los ecosistemas, y que son la base sobre la que se sustenta nuestra economía y nuestra sociedad, garantizando la integración trasversal de las políticas de conservación y restauración de la biodiversidad en todos los ámbitos.
6. Reforzar los mecanismos de sensibilización, información, estadística y participación ciudadana en materia de emergencia climática y de biodiversidad y servicios de los ecosistemas y sobre los procesos de retroalimentación de ambas crisis ambientales.
7. Impulsar, apoyar y acompañar la transformación de nuestro modelo industrial y agrario, así como del sector servicios, de modo que favorezcan la sostenibilidad ambiental de las actividades económicas y el empleo de calidad, y que integren adecuadamente las externalidades ambientales, favorezcan la eficiencia y la innovación y la compatibilidad de sus estrategias de negocio con los límites ambientales, elaboren planes agrarios cuyo fin sea alcanzar la soberanía alimentaria, adaptados a las condiciones climáticas, así como al nivel de recursos hídricos existentes, impulsando una mejora en la eficiencia en el riego, porque son necesarias nuevas formas de producir y consumir en un planeta con límites biofísicos.
8. Fomentar medidas para la alcanzar una movilidad sostenible, intermodal y conectada, priorizando las modalidades activas y limpias de movilidad, como la peatonal y ciclista, impulsando el transporte público colectivo y fomentando la electrificación del sector transporte y la sustitución de combustibles fósiles por otras alternativas.
9. Integrar los recursos naturales y la biodiversidad en la contabilidad regional y la generación y actualización periódica de escenarios climáticos e hídricos para asegurar el buen uso y preservación de los recursos y la consistencia de las políticas regulatorias.
10. Introducir la variable del cambio climático y la pérdida de biodiversidad de manera específica en la política fiscal, desde el punto de vista de la progresividad e impacto medioambiental del sistema tributario, garantizando su compatibilidad con la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas, fomentando una fiscalidad verde y asegurando la coherencia de las inversiones públicas en La Rioja con los objetivos del Acuerdo de París y los objetivos internacionales adoptados por España en cuanto a lucha contra la crisis de biodiversidad
11. Garantizar la reducción de la desigualdad y la participación activa y en igualdad de condiciones de las mujeres en la transición energética y ecológica, teniendo en cuenta el diferente impacto en mujeres y hombres de la misma y abordando la integridad de los procesos desde la perspectiva de género.
12. Impulsar nuevos planes y programas para la rehabilitación energética, que aborden el despilfarro energético de edificios y fomenten el ahorro energético y el autoconsumo, especialmente el colectivo dando prioridad a las comunidades energéticas locales, incluyendo los destinados a paliar la pobreza energética en consumidores vulnerables en lo que respecta a energía, garantizando el acceso universal a la misma a través de las políticas sociales del gobierno riojano.
13. Trabajar de manera coordinada para concienciar sobre las repercusiones de las crisis ambientales sobre la salud y para mitigar y anticipar las repercusiones negativas de la crisis climática sobre la salud de las personas, la contaminación y la pérdida de calidad de vida por la erosión de los servicios de los ecosistemas, garantizando la existencia de zonas verdes suficientes, con especial atención a los barrios de renta más baja.
14. Reforzar la incorporación de los contenidos de cambio climático y biodiversidad y servicios de los ecosistemas en el sistema educativo y fomentar la educación ambiental en todos los niveles.
15. Implantar la circularidad de la economía y el uso eficiente del agua en sectores y procesos económicos, agrarios e industriales, adoptando una Estrategia de Economía Circular, así como planes, programas y normativa para acabar con el desperdicio alimentario, reducir al máximo el uso de materiales plásticos no compostables y otros envases, y el establecimiento de planes específicos de gestión eficiente de recursos hídricos a través de la creación de mesas del agua.





