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El consumo de alcohol «no moderado» descendió en jóvenes durante la pandemia, pero creció en adolescentes con vulnerabilidad emocional

Reseñable aumento de consumo de alcohol "no moderado" entre los adolescentes en situación de estrés, soledad y falta de apoyo

Un estudio liderado por la Universidad de La Rioja concluye que el consumo de alcohol en forma de atracón disminuyó durante la pandemia en la mayoría de los jóvenes de entre 12 y 25 años, aunque aumentó entre quienes vivían situaciones de estrés, soledad o falta de apoyo.

La investigación ha sido publicada en la revista Journal of Clinical Medicine y realizada por la profesora de la UR Elena Andrade Gómez, junto a Andrea Merino Casquero (Osakidetza) y Javier Fagundo-Rivera y Pablo Fernández-León (Universidad de Sevilla).

Los autores analizaron 23 estudios internacionales publicados entre enero de 2020 y septiembre de 2024. En 21 de ellos se detectó una disminución del binge drinking, mientras que en 2 se identificó un aumento vinculado a factores emocionales y sociales adversos.

Entre los elementos que contribuyeron a la reducción del consumo abusivo de alcohol destacan el temor al contagio, el respeto a las normas sanitarias y el mantenimiento de redes de apoyo emocional. También influyó contar con hábitos saludables o cursar estudios relacionados con la salud.

En cambio, el consumo creció en adolescentes que experimentaron aislamiento, pérdida de rutinas, incertidumbre y ausencia de supervisión familiar. La situación fue más grave en quienes ya tenían antecedentes de consumo o sufrían ansiedad o depresión.

La revisión detectó que vivir sin familia, carecer de actividades estructuradas o mantener vínculos débiles con el entorno incrementó el riesgo de consumo en atracón. Por el contrario, una convivencia estable y rutinas académicas activas actuaron como factores protectores.

Los resultados sobre diferencias por sexo no son concluyentes. Algunos estudios indican que las mujeres jóvenes habrían aumentado su consumo debido al estrés emocional, mientras que otros apuntan que los hombres lo hicieron por factores culturales y sociales.

Los investigadores insisten en que el comportamiento no depende solo del individuo, sino también del entorno emocional, familiar, educativo y social. Por ello, defienden la necesidad de implementar estrategias de prevención adaptadas a los diferentes perfiles de riesgo.

La investigación concluye que un enfoque integral es esencial para fomentar hábitos saludables y reducir los efectos negativos del alcohol entre los jóvenes, especialmente en contextos de crisis como el vivido durante la pandemia.

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