Actualidad Rioja Baja
Medio de comunicación para conocer lo que pasa en nuestra tierra

El artista pradejonero Alberto Cordón vuelve a cerrar el año mostrando su obra en la vía pública

Si el año pasado realizaba una intervención artística en la que distribuía por las calles de su localidad natal (Pradejón) diferentes escapularios como homenaje a todas las víctimas de la pandemia, este año quiere despedirlo recordándonos lo importante que es el uso de la mascarilla con su obra.

Además, la obra ¿ARTE O VANDALISMO? se expone hasta el día 5 de enero del 2022 en la exposición colectiva FASE C, que organiza La Gota de Leche en la capital riojana.

Así nos presenta Alberto Cordón su intervención artística:

¿ARTE O VANDALISMO?

El 13 de marzo de 2020 fue el último día que acudí a la oficina;                                                      

El confinamiento, a causa de la pandemia, dio lugar a un largo periodo de teletrabajo.                                           

El cierre de los espacios culturales y artísticos me privó además de mi vía de escape. Normalmente consigo evadirme y desconectar con el arte, así que me distraía revisando los catálogos que guardo de exposiciones visitadas.

Recordé que en el año 2014, visité la exposición de Yoko Ono en el museo Guggenheim de Bilbao, donde me llamó la atención la instalación de una máquina expendedora en la que podías comprar bolitas de oxígeno… si ya es cara la vida… imaginaos pagar por respirar.                 

 En este caso parecía que esta obra ficticia iba a convertirse en la nueva realidad y si pagábamos por todo, ahora también lo realizaríamos por respirar.                                                                  

Además me venían a la mente, otros tantos artistas y exposiciones visitadas.

Recuerdos y experiencias que fueron, al principio, mi momento de desconexión de la crudeza del momento pero, rápidamente, dejaron de ser suficientes. Necesitaba un acercamiento a la realidad del arte y la cultura.

En diciembre del 2020, a pesar del cierre perimetral de La Rioja, la necesidad de empaparme de arte se hacía acuciante. A modo de performance y para documentar la experiencia, me hice con un falso justificante de desplazamiento por motivos laborales, y decidí visitar la exposición de Banksy en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, viajando en un autobús de ALSA hasta la capital. Mi círculo de amistades no creía que iba a viajar a Madrid para visitar una exposición de arte urbano que no era gratuita. ¿Pagar por ver arte urbano?

Sí. Por visitar una exposición de arte, infringí las normas, pero necesitaba desconectar y respirar ese aire de la capital para volver a ver arte y poder sobrevivir a éste confinamiento de forma estable. Además al igual que la exposición de Banksy, quería y necesitaba saltarme las normas para crear y/o disfrutar del arte.

Por otra parte creo que después de todos estos meses hemos aprendido y valorado muchas cosas que hasta el momento podían pasar desapercibidas, pero si algo tengo claro, la mascarilla ha llegado para quedarse y va a ser el “complemento de moda”, sin eliminarse por completo de nuestras vidas.

Esto me inspira a crear una obra que recuerde lo vivido, mostrando una frase fuera de su contexto, al igual que las cajas “brillo” de Andy Warhol, que al sacarlas de un supermercado y llevarlas a un museo, el espectador cambia completamente la perspectiva de la misma. Además de seguir recordando la importancia de tomar las precauciones necesarias sin llegar a relajarnos, pues a pesar de existir la vacuna, no estamos pasando por el mejor momento, creciendo cada día el número de infecciones.

Exponiendo la obra en el espacio urbano, intento acercar el arte a todos los públicos, sin importar la clase social y/o los intereses. Rompiendo así las barreras y prejuicios que los museos podrían crear entre el arte y la vida. Pues debido a la situación y la redefinición del papel social del museo contemporáneo, tal vez haya dejado de ser la institución estética fundamental, porque está a la vista, que el arte y la vida están más profundamente entrelazados de lo que admiten las convenciones del museo, y si no estaba tan claro, después de vivir esta situación, está más que demostrado.                                                                                                 Llegando al planteamiento final de si realmente el papel como museo debería de mantenerse o tendríamos que sacarlo a las calles.                                                                                                                                                          Mejor dicho, ¿sacamos el museo al espacio urbano o metemos las calles en el museo?

También podría gustarte