De nuevo Fabio Jiménez ha vuelto a abrir la puerta grande del coso alfareño, esta vez como novillero con caballos y compartiendo cartel con las figuras del toreo Diego Urdiales y Cayetano Rivera Ordoñez.
En una tarde marcada por el calor, el de Alfaro, algo más nervioso que de costumbre pero guiado igual por su temple, cortó tres trofeos y protagonizó, pese a ser en un segundo intento, la mejor estocada de la tarde.
Abrió la tarde Urdiales que comenzó citándose con un rival sin casta y con apenas arrojos. A pesar de que el arnedano lo intentó, nada pudo sacar del primer astado.
El segundo de su lote, cuarto de la tarde, cojeaba de los cuartos traseros y tuvo que ser devuelto a corrales. En su lugar salió un sobrero que, de menos a más, plantó batalla al diestro riojano. Esta faena le valió para cortar una oreja, a pesar de tener que servirse para dar cuenta de su rival de descabello y un segundo intento tras pinchazo.
(Saludo y oreja)
Cayetano Rivera Ordóñez fue el segundo torero en tomar los trastos. Al primero de sus oponentes le sacó una oreja, al segundo solo silencio.
(Oreja y silencio)
A Fabio, por su parte, se le notó más nervioso que de costumbre. Su primer ejemplar lo toreó más deprisa de lo que él animal requería y de lo que él suele hacerlo. A pesar de ello, no fue una mala faena y el público lo premió con una oreja.
Con mucho más temple afrontó el toro que cerraba la corrida. Tuvo, por contra, menos acierto con los aceros y terminó protagonizando, tras un primer pinchazo, la mejor estocada de la tarde, algo que le valió para abrir la puerta grande.
(Oreja y dos orejas)




