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DER2026: Capellán aboga por una Rioja armónica asentada sobre sus 174 municipios «para todos. Entre todos. Juntos»

Capellán de dedicado el final de su discurso a ensalzar los grandes valores de La Rioja y de los 174 municipios, con independencia de su tamaño y ubicación, por lo que cada uno atesora.

«Esa es La Rioja que merece la pena gobernar. La Rioja que nos pertenece a todos. La Rioja que no espera el futuro, sino que lo construye. Para todos. Entre todos. Juntos.»

Esta ha sido la parte final de su discurso que comenzaba a las 11:00 y ha concluido, con una pausa de cinco minutos, a las 13:35.

«Vivimos un tiempo en el que demasiadas veces la política -desnortada como está- premia el ruido y convierte al adversario en enemigo.
En España ha crecido una polarización, artificialmente alimentada, que desgasta la confianza, mina la moral y traza un camino desviado del bien común.

La Rioja no puede, no debe y no quiere ser una reproducción a pequeña escala de esas fracturas. Merecemos avanzar por otro camino mejor: una política que discrepe sin denigrar, que compita sin destruir y consciente de que ninguna victoria merece la pena si deja una sociedad más dividida.

La Rioja Armónica, así entendida, se convierte en una teoría y una práctica de gobierno. Nos aporta un criterio noble para decidir: integrar, consolidar y proyectar.

Integrar significa comprender que no hay dos, ni múltiples Riojas enfrentadas: una urbana y otra rural; una del valle y otra de la sierra. Hay una sola comunidad conformada por 174 municipios, y cada uno de ellos, sea cual sea su dimensión, sea cual sea su ubicación geográfica, atesora una parte irrenunciable de nuestro futuro.

Integrar significa unir en armoniosa convivencia generaciones: honrar como se merecen a quienes levantaron esta tierra y ofrecer a nuestros jóvenes buenas razones para quedarse, regresar o elegir libremente La Rioja para desarrollar su vida.

Significa sumar a quienes nacieron aquí y a quienes llegaron después. Una tierra no se hace grande levantando fronteras dentro de ella, sino incorporando personas, talento, esfuerzo y esperanza en un proyecto común.

Construir una Rioja Armónica consiste en conectar el conocimiento con la empresa, el campo con la industria agroalimentaria, el patrimonio con el turismo, el español con la inteligencia artificial y nuestras raíces con una vocación universal. Se trata, sencillamente, de transformar, de crecer y de avanzar juntos, unidos, sin dejar de reconocernos.

Consolidar significa gobernar más allá del calendario electoral, con capacidad para gestionar el presente, pero simultáneamente con una visión de medio y largo plazo. Unos tiempos que siempre exigen los proyectos más trasformadores, más complejos, más estratégicos, más ambiciosos, más valiosos…

Una sociedad avanza cuando convierte sus mejoras en estructuras duraderas: servicios públicos sólidos, instituciones respetadas, empleo de calidad, bienestar sostenible, empresas capaces de crecer e infraestructuras útiles.

Consolidar implica dar continuidad, evaluar con rigor, corregir cuando sea necesario y hacer que cada paso adelante se sustente sobre suelo firme para poder dar garantías al siguiente.

Proyectar significa mirar al futuro sin complejos. La Rioja es pequeña en territorio, pero depositaria de unas capacidades asombrosas. Poblada por personas ingeniosas, emprendedoras y con un talento que nos permite volar mucho más allá de nuestras fronteras, de conquistar logros admirables y de brillar en los más variados ámbitos de nuestra vida: cultural, social, empresarial, gastronómico, deportivo… Y, saben bien, que esto no es una fantasía, es una realidad que comprobamos cada día en nuestra región.

Somos tierra de vino y de conocimiento; una tierra decisiva en la historia del español y de España que hoy quiere participar en las grandes transformaciones tecnológicas de nuestra sociedad.

Somos una tierra solidaria y creativa; una tierra con calidad de vida -un activo esencial- y pujanza; una tierra con corazón, con coraje y un alma muy singular, que no sólo sentimos los riojanos sino que perciben y aprecian todas las personas que nos visitan desde cualquier parte del mundo.

Ser profundamente riojanos nos ha permitido siempre, al mismo tiempo, poder ser plenamente universales. Debemos seguir proyectándonos al mundo con confianza, ofreciendo todo aquello que sólo La Rioja puede aportar o aporta con valor especial, que es mucho.
Esta forma de gobernar exige un orgullo sereno: orgullo por cada pueblo y por nuestra capital; por quien trabaja, investiga, emprende, enseña, cuida o sirve a la comunidad. El orgullo de La Rioja sólo es verdadero cuando todos pueden reconocerse en él.

Un Gobierno para todos debe gobernar también con la sociedad, incorporando a ayuntamientos, agentes sociales, empresas, universidad, asociaciones y ciudadanos en la tarea común.

Pero una comunidad se sostiene en miles de decisiones cotidianas: en quien crea empleo, quien cuida un viñedo, quien atiende a un paciente, enseña a un niño, quien mantiene vivo un pueblo, quien regresa o llega dispuesto a compartir su esfuerzo. La mejor Rioja no puede ser obra de un solo gobierno, ni de una sola legislatura.

Señorías, podemos discrepar sobre prioridades, plazos o instrumentos. Esa discrepancia es legítima, es normal y es muy sana. Pero debe situarse por encima de ella la voluntad de legar una Rioja mejor, más unida y más segura de sí misma, una Rioja que se construya colectivamente fundamentada en la prosperidad económica, la cohesión social y con el objetivo insoslayable de avanzar sin dejar a nadie atrás.

Creo que a estas alturas todos ustedes saben perfectamente que no he venido a la política para dividir a los riojanos en bloques -jamás lo haría, porque carece de todo sentido-.

He dado ese paso para intentar aportar lo mejor de lo que soy capaz a una tierra en la que creo y a la que amo profundamente, a poner el máximo empeño en cuidar lo que nos une y a trabajar sin descanso con visión de futuro para transformarla, para lograr mejorarla con serenidad, rigor y determinación. Lo hago procurando siempre mirar al bien común e intentando proyectar un horizonte compartido.

Ese horizonte es una Rioja que se proyecta con valentía, porque conoce su valor y no acepta límites impuestos por su tamaño. Una Rioja cercana, conectada y abierta, capaz de conservar su voz propia en un mundo cada vez más amplio, complejo y plagado de incertidumbres.
La Rioja no es una propiedad que se hereda. La Rioja es un proyecto que se construye. Cada generación la recibe, la cuida, la mejora y la entrega. Nosotros tenemos ahora esa responsabilidad, dentro de una historia que comenzó antes que nosotros y continuará cuando ya no estemos.

Construyámosla con la memoria de quienes nos precedieron y la confianza en quienes están por venir. Con el pulso de nuestros pueblos y de nuestras ciudades. Con nuestras diferencias, no a pesar de ellas. Con orgullo, pero sin presunción. Con identidad, sin exclusión.
Esa es La Rioja que merece la pena gobernar. La Rioja que nos pertenece a todos. La Rioja que no espera el futuro, sino que lo construye. Para todos. Entre todos. Juntos.

Esa es La Rioja Armónica. La Rioja que somos y que queremos seguir siendo.»

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