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Dar la cara en Copa. La crónica de Ángel Sedano y las imágenes de la noche copera entre la UDL y el Marino Luanco

Llegó la Copa; esa competición diferente, bonita, atractiva; esa donde el equipo pequeño tiene su espacio, su titular. Para algunos esta competición desvía la atención en sus objetivos en Liga, para otros es especial, para los clubs modestos “rin, rin, caja”. Opiniones y gustos hay para todos, esto es fútbol.Ya que estamos, toca disfrutar de ella, ganar, pasar de ronda y esperar el sorteo; esa bolita caprichosa que ofrezca un equipo de campanillas que atraiga a gente para llenar las arcas del equipo pequeño, bienvenida Copa.

La UD Logroñés se presentó con una mezcla de titulares y suplentes. El líder de su grupo en Liga demostró que hay jugadores con los que se puede contar, que puede cambiar de nombres, de esquema, de forma de jugar. La inercia de este equipo le lleva a la victoria.

Minuto 1, avisó muy pronto la UD Logroñés. El disparo de Alamo fue al palo. El guión establecido era claro, atacar por banda, tener el balón, no conceder absolutamente nada al Marino de Luanco que sufría ese plán establecido por Sergio Rodríguez.

Alamo tuvo la segunda, su remate de cabeza salió rozando el palo al cuarto de hora de partido. La UD Logroñés tenía el balón, buscaba ensanchar el campo,  sobre todo por banda derecha; el equilibrio ataque- defensa salía a la perfección, un monólogo del equipo local. El Marino de Luanco remaba contra todo eso, daba la cara con su fútbol, con su manera de entender el fútbol, achicaba como podía esos centros laterales. Luis Moran “la parrochina” intentaba cosas en ataque, el marcador seguía 0-0.

Socorro, otro debutante en el once local, ponia el “uy” en la grada pero su remate de volea salió fuera. Andy, bendito Andy, de cabeza ponía el 1-0 en el marcador y despertaba a la grada de su letargo en el minuto 43. Justo ese 1-0 por los méritos contraídos. Así se llego al descanso.

La Copa es diferente en casi todo, en el descanso, se vio bocadillos. Merienda para esa grada callada que con el estómago lleno, animó al equipo en el segundo tiempo y fue diferente con el equipo.

El guión establecido fue el mismo; la inercia de la UD Logroñés hacia lo demás, esa inercia de equipo superior. El Marino de Luanco intentaba salir a la contra, intentaba estirarse pero sus llegadas claudicaban en línea de tres cuartos. Rony, el nueve titular de anoche,  cogió un balón en el área, a la media vuelta remató aunque su disparo salió alt, minuto 65. Las llegadas y el peligro aparente eran locales. Un minuto después Iñaki remató seco, a media altura, gol, 2-0 en el marcador, partido cerrado o casi, esto es la Copa, otra competición, no es Liga; en Copa el destino y los partidos son caprichosos, dan para sufrir.

Luis Moran “la parrochina”, aquel fichaje de invierno en tiempos de Pouso, fue el más incisivo y notable en ataque para los visitantes. Disparó, paró Fid, otro debutante en Las Gaunas (en Liga debutó en Salamanca). Después, Mika sorprendió a Fid con el tiempo cumplido, era el 2-1 en el marcador. Sin embargo, aún quedaba tiempo y Fid paró el remate de cabeza de Saha; esas manos de Fid pusieron paz, pararon la rebelión del Marino de Luanco, esas manos de Fid sirvieron para ganar y pasar de ronda en Copa, esta competición donde el lider del grupo segundo supo dar la cara una tarde más.

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