Nos enseñó a bailar . O, tal vez, Dani Fernández, solo a volver a hacerlo de una manera espectacular. Nos invitó a bailar con él y ¡vaya cómo puso la plaza del mercado de la localidad riojalteña!
Para muchos era, en un principio, un concierto que tal vez no cabía en la gira. Pero el manchego hizo que cupiera. Para quienes estuvimos ahí tal vez es algo que nunca terminará de salir de nuestro corazón.
Cupo y gracias. Cupo por el cariño que le tiene a Ezcaray y lo importante que es para él, igual que cupo en su apretadísima agenda de festivales, la espectacular noche que regaló horas antes en el Metropolitano a los aficionados atléticos.
Y quienes pasamos por Ezcaray la madrugada del viernes al sábado, bailamos, bailamos, bailamos una y otra vez más mientras le vimos y sentimos a un artista tan espectacular. Pura fiesta, puro sentimiento, puro pop- rock una vez más. Pura esencia de música en directo que, cuando es auténtica, se siente como tal.

Dani Fernández es uno de esos artistas que hay que ver en directo, al menos, una vez en la vida. De ese elenco de grandes artistas del que no forman parte un grupo muy amplio de artistas, de ese grupo tan selecto.
Su música se multiplica en directo. Porque la siente y hace sentirla. La disfruta y nos permite disfrutarla a su lado. Se entrega, lo da todo. Derrochando coraje y corazón.






