Quinientos treinta y nueve días después volvimos a una grada, a un campo de fútbol. Por el camino; una pandemia, un ascenso, un descenso… Tantas cosas que no vivimos que volver a un campo de fútbol amigo, como La planilla- aún campo maldito para esta nueva y reluciente UD Logroñés- ya es un triunfo. Lo otro ya, el juego, tendrá que esperar a otro día, a otra ocasión.
Se presentaba un derbi espectacular. Ambiente de gala, público entregado por parte de los dos equipos. Y es que había muchas ganas de volver a gritar y apasionarse con la UD Logroñés. Pero habrá que esperar a otra ocasión.
Un equipo nuevo con mucho por hacer y trabajar aún. Casi todo era desconocido para un servidor y para esos locos de la cabeza que fueron en masa a ver otra vez a su equipo. Digo casi todo porque la equipación, Iñaki y Andoni López eran lo poco conocido en esta nueva temporada que se nos avecina por delante.
Los derbis, como casi siempre, son cerrados, intensos, poco vistosos y carentes de ocasiones. La primera parte fue muy así, si a esto le añadimos que la UD Logroñés empezó vertical con centros sin encontrar rematador. Hay muchas que pulir aún.
El CD Calahorra a lo suyo. Con su intensidad, sin que nada pasase, con las ideas muy claras presionando al centro del campo Blanquirrojo, no dejando que estuvieran a gusto los visitantes.
Intentando aprovechar el talento de Ramírez entre líneas, lo encontraron en el minuto doce aunque su disparo salió rozando el palo de Serrantes.
No necesitaba elaborar mucho el CD Calahorra. Balones al espacio y Fran Rodríguez lo intentaba desde lejos pero su remate se iba desviado en em minuto diecisiete.
A partir de ahí, un partido ya visto, intenso, con poco balón por cada equipo y bastante imprecisión. Nada vistoso este derbi, una regla que no es nueva en este juego llamado fútbol. Se llevaba media hora de juego y poco más iba a pasar en los primeros cuarenta y cinco minutos de partido.
Tampoco es cuestión de cargar tintas, de exigir en estos primeros cuarenta y cinco minutos oficiales de la temporada nada a la UD Logroñés. Está verde, está por hacer, le falta rodaje y, sobre todo, un nueve que fije a los centrales y remate los variados centros que se hicieron en este anodino primer tiempo.
Por contra este el CD Calahorra sabe de su potencial en La Planilla, es un equipo hecho e intenso.
En el segundo tiempo, las ocasiones llegaban a cuenta gotas, por generación espontánea, sin elaboración, con un fútbol práctico, a trompicones y directo.
Guarrotxena se sacaba un remate en un tumulto dentro del área pequeña en el minuto cincuenta y cuatro que cuatro minutos después era replicado por el CD Calahorra con un nuevo tiro de Fran que paró Serrantes.
Se llevaba una hora de partido cuando Mere Hermoso metió a Sierra al campo por un Parejo bregador y luchador, aunque lastrado por su amarilla del primer tiempo. Era un cambio que no introducía novedad alguna al duelo, un hombre por hombre. Quizás se quería esa pausa y el balón, quizás.
En el minuto sesenta y siete llegó Tekio centró y su centro se envenenó pero no sorprendió a un Iricibar tranquilo y sin excesivo trabajo en una mañana tranquila y soleada por la capital de La Rioja Baja.
Hubo que esperar hasta el minuto setenta para que llegara la ocasión más clara del partido que correspondió al CD Calahorra con un remate de Tarsi duro; según le vino, como se suele decir, sin pensárselo; pero el disparo se fue desviado.
La réplica la dio Guarrotxena para los visitantes mandando un balón al palo, sí al palo. Su disparo seco y raso se estrellaba en el palo en el minuto setenta y dos.
Pero, como buen derbi que se precie, nadie regala nada. Fran, tres minutos después, intentó desequilibrar de nuevo la contienda pero Serrantes atajó su tiro.
Mere Hermoso quiso dar oxígeno a su equipo metiendo en el campo a Paolo por un desaparecido Alfaro. Y es que era mal día para ser extremo en un equipo carente de referencia atacante. Dos minutos después, en el setenta y seis, Siddiki sustituía a un fatigado Iñaki. Mientras tanto Tarsi seguía a lo suyo y el CD Calahorra afilaba sus garras buscando su última ocasión. Agua.
Quedaban diez minutos y nada iba a pasar certificando un empate entre vecinos. La Planilla sigue siendo infranqueable para la UD Logroñés que esta vez se iba con un sabor diferente y mostrando que queda mucho por hacer con mucho que recorrer en esta nueva categoría.
El partido se saldó con un empate a nada pero la UD Logroñés sacó una gran victoria de este encuentro, esa de volver a ver a su fiel afición, huérfana de sentimientos durante quinientos treinta y nueve días sin pisar una grada, sin pisar un campo de fútbol. Y ese por ahora es nuestro triunfo. Un gran triunfo.




