Primer partido de este recién estrenado año con césped nuevo en Las Gaunas estrenado con una nevada de época. Cosas de cambiar un césped en invierno y en navidades, pero un césped que aguanto y dio la cara en una tarde de perros con frió y nieve.
Así empezó la UD Logroñés el partido. Fría, como la tarde, como las gradas, como un partido de rivalidad sin público; frio como el disparo en el minuto uno de partido de Iván Martín. El CD Mirandés dejó claras sus intenciones desde el inicio: poca elaboración, pero llevar peligro a la portería rival.
El juego por las bandas quedaba deslucido por los charcos, algo normal cuando horas antes el campo tenía un palmo de nieve. Ahí el CD Mirandés seguía a lo suyo, buscando con verticalidad la meta de Dani Giménez. Esta vez Genaro lanzó fuera ante la poca contundencia defensiva de la UD Logroñés, fría también en defensa, en el minuto quince.
Esta categoría, cada día de partido, nos enseña lo mismo; que no se necesita mucho, que una jugada por el perfil izquierdo, rápida, sin aliento y un balón al corazón del área, es suficiente cuando Paulino muy listo, mucho más que los defensores mirandeses, está ahí para rematar.
Tan fácil, tan difícil, llegaba el gol. Era el uno a cero. Un arañazo, un latigazo de castigo sin elaboración, fruto del dichoso fútbol directo. Era el minuto dieciséis y una fría y calculadora UD Logroñés daba el primer zarpazo.
El CD Mirandés seguía con su guión establecido de correr, en el que se desenvuelve bien. Mientras tanto, la UD Logroñés gozaba de tranquilidad y más balón. Paulino era una pesadilla para la defensa visitante. Ponía el balón en el corazón del área, Ander Vítoria lo controlaba y cedía a Olaetxea para que éste, con el interior, golpee. La ocasión había sido muy clara, aunque el balón se perdiera por encima del travesaño en el minuto veintitrés.
Y volvía otra vez Paulino, que centraba a la posición de Leonardo Ruiz para que el delantero rematara de cabeza con todo a placer. El balón se iba fuera y, con él, los mejores minutos locales. Las ocasiones eran claras, aunque el marcador no se movía. Cosas del fútbol.
Porque esas cosas tienen el fútbol y está categoría: Perdonas, cometes errores no forzados, te falta contundencia y en las postrimerías del primer tiempo tu rival te castiga. Meseguer, uno de los más destacados, estaba más listo que Álex Pérez, Clemente y Dani Giménez y de ello se valía para, en el minuto cuarenta y cuatro poner el gol de la igualdad en el marcador.
Con el uno a uno se llegó al descanso. Era el turno de las instrucciones y de los entrenadores. Sergio Rodríguez dio entrada a Jaime Sierra, buscando equilibrio y tener más el balón. Bogusz, un desaparecido Bogusz, se quedó en la caseta.
Sergio Rodríguez dio con la tecla. Su equipo era más compacto, más homogéneo. Tenía balón, Paulino ponía la salsa por banda derecha, Olaetxea corría y corría y remataba aunque su disparo no veía puerta.
Más madera. Sergio Rodríguez cambió a Leonardo Ruiz por Roni, hombre por hombre, porque el desgaste era fuerte. Y otra vez Paulino muy rápido, incisivo por banda derecha, ponía el balón al corazón en el corazón del área para que, de forma magistral, lo rematara Ander Vítoria ante la pasividad de los centrales mirandeses, de unos espectadores de lujo de un gol típico de nueve. Era el dos a uno en el marcador, cuando se llegaba al minuto sesenta y dos.
Quedaba mucho partido por delante y se optó por el ida y vuelta, por el derroche físico, por ese fútbol diferente del que la UD Logroñés es experta porque sabe controlar el partido. Sergio dio entrada a Medina y a Gorka, blindándose un poco más atrás. Había que amarrar el partido. Es el otro fútbol, ese de pico y pala en el que pisando fuerte se ganan los partidos, se sacan resultados y se logra firmar la primera victoria de este dos mil veintiuno.
Aún había tiempo y Dani Giménez y Unai Medina tuvieron que apagar el intento de empate del CD Mirandés en el minuto ochenta y tres tras un remate directo, de falta, con muy mala intención. Y es que, aunque pises fuerte, las victorias llegan sufriendo. Y así saben mejor.




