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CRÓNICA: La sonrisa de Roberto (por Ángel Sedano)

Déjenme que les presente a Roberto. Recién cumplidos los cuatro años, pelo castaño claro, sonrisa pícara. Un terremoto de niño.

Roberto es ese niño que cada sábado dice «Ángel, hoy vamos a ganar» y viste chándal, camiseta blanquirroja, sudadera e incluso la segunda equipación dependiendo del sábado que sea.

Roberto, acompañado de su papi, sueña con poder ir a Las Gaunas y ver a su equipo. Este sábado su papi lo bajó a «Las Gaunas» donde se hizo una foto con Leo Ruiz. Cuando vio tan de cerca a sus ídolos, a los jugadores de su equipo, se ruborizó y volvió a los brazos de papi. Después hizo que le comprarán la bandera blanca y roja, la colgó del balcón y animamos al equipo.

Era el día, era la hora. Lo esperaba la sonrisa de Roberto, nuestra sonrisa. Era el momento de nuestra victoria, tres meses y un día después de aquella contra el Mirandés en medio del más puro invierno y con una nevada monumental previa a la cita. Ahora en abril, con sol y buen tiempo, regresan las victorias.

La sonrisa de Roberto se fraguó desde el orden táctico, desde la posesión horizontal. Nada tenía que pasar, excepto el tiempo y un arañazo en blanco y rojo.

El Tenerife imprimió carácter, córners, intensidad. Fran Sol, Moore, Nono y un inspirado Zarfino lo intentaban mientras la UD Logroñés se defendía sin conceder nada y con sumo el rigor táctico. Así pasaban los segundos y los minutos de un partido de Segunda encorsetado, resevón y con poco riesgo.

Andy meneó el árbol en las postrimerías del primer tiempo y poco más pasó. El cero a cero campeaba en el marcador cuando se llegó al descanso.

Comenzó el segundo tiempo igual. El Tenerife buscaba a Miño con el corazón, con un juego directo y poca cosa más que poco susto causaba.

La UD Logroñés tampoco es un lechado de virtudes; ni en elaboración, ni a balón parado, ni a la contra. Aparentemente tiene poca armas, así que había que apelar al talento y a la eficacia.

Córner en el minuto cincuenta y ocho sin aparente peligro. Fran Sol se gusta en el control e Iñaki muerde para robarle el balón y dispar a puerta en el único tiro entre los tres palos hasta ese momento. Y sobra, de sobra, para que el capitán marcara gol.

Eficacia,efectividad al poder. En este juego llamado fútbol; donde abundan los datos, el toque, la posesión y es tan complicado y complejo algunas veces y tan aparentemente fácil otras; un error forzado, Iñaki, su inteligencia y su pierna izquierda eran suficientes para desnivelar la balanza a favor de los de Logroño,

Por delante un mundo. Treinta y dos minutos de juego en un partido sin cerrar que había que saberlo jugar. Que no pasará nada era clave. Eso y sólo volver a ganar.

Y nada pasaba. El Tenerife no presionaba y la UD Logroñés enfriaba la tarde. Esta vez sabía sufrir y jugarlo, esta vez sí. El tiempo corría y Miño y su defensa vivían con aparente tranquilidad. Además, la segunda línea formada por Andy , Petcoff y Olaetxea eran infranqueables y así pasaban los minutos.

Sergio dio entrada a Bogusz minuto setenta y tres por Petcoff. El polaco volvía de su periplo internacional. El reloj corría. Nada frente al orden y el equilibrio.

La portería de Dani estaba a lo lejos, muy lejos; pero no importaba. Se iba ganando.

Sierra y David González se incorporaron al encuentro por un bregador Nano Mesa y Olaetxea en el minuto ochenta y tres. Pero del Tenerife en ataque, ni rastro, sólo Joselu tiró desviado en el descuento.

Y nada más y nada menos. La UD Logroñés volvía a ganar un partido de fútbol. La UD Logroñés volvía a sonreír. Como Roberto, como usted y como yo.

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