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CRÓNICA: Helados (El Real Zaragoza- UD Logroñés de Ángel Sedano)

«Filomena» se asomó durante el último partido de la primera vuelta. Un partido rodeado de frió y nieve a raudales, tal y cómo se esperaba que ocurriera en Zaragoza.

Lo que ya no se esperaba es lo que vino después. Y es que «Filomena» no sólo congeló el ambiente sino que también nos dejó helados, carentes de ideas, con poco fútbol y con poca contundencia defensiva.

Esta UD Logroñés tan poco reconocida patinó en La Romareda, en una cita de gala con televisión en directo, en abierto y esa hora prudente de la cena. Cosas y horarios de este fútbol profesional.

En lo estrictamente deportivo, la UD Logroñés se presentaba con un once configurado para presionar arriba la salida del balón del balón del Real Zaragoza. Un equipo reconocible que duro quince minutos, los que tardó el Real Zaragoza en sacar dos corners de manera consecutiva.

Los nuestros mostraron dudas defendiendo las marcas y obligaron a Dani Giménez a lucirse al remate de Narváez de cabeza. Aquel era el primer y muy serio aviso maño.

Como esto es fútbol; un deporte donde juegan once contra once, con un balón de por medio y un colegiado juez y parte esencial de su desarrollo; si ese trencilla estima que es penalti algo que sólo ve él, se pita. Da igual que sea un penalti ridículo; un penalti que lastra, que merma y resta tus opciones. Narváez encaró el balón, lo golpeó y lo convirtió en el uno a cero por parte del Real Zaragoza.

El guión establecido por Sergio Rodríguez saltaba por los aires. La UD Logroñés no daba una a derechas. Sin balón, sin ideas, carente de recursos veía como la dichosa pelotita, esa detrás de la que vas pero nunca logras tenerla. Esa que no logras amasar ni crear nada con ella porque tú rival es mejor.

Así iban pasando los minutos. El Real Zaragoza ponía el fútbol,las ocasiones y la UD Logroñés corría buscando algo que no encontraba. Faltaba algo. Quizás el descanso era lo mejor que podía ocurrir.

El partido no estaba cerrado. Un par de retoques y a encontrar, fútbol, balón y un resultado que sea positivo.

Sergio Rodríguez cambió a Siddiki y Sierra por Medina y Petcoff. El equipo quizás podía ser más reconocible en este segundo tiempo, incluso se asomó al área rival durante los primeros compases de segundo tiempo.

Pero por unos instantes tan sólo, los que tardó Bermejo en dejarnos, de nuevo, helados. El jugador del equipo zaragozano aprovechó una falta de entendimiento en la defensa riojana para, en el minuto cincuenta y tres, marcar el gol que abría diferenciad en el marcador.

El Real Zaragoza tenía el partido muy de cara, era incluso muy cómodo para un equipo que llegaba con la soga al cuello, ante una inoperante y gélida UD Logroñés.

Entró Bogusz en el minuto cincuenta y seis por Olaetxea. Ander Vítoria lo hizo por Iago López en el minuto setenta. Se buscaba algo que no se terminaba de encontrar, se buscaba cambiar una dinámica en el partido; pero nada.

No llegaban los disparos entre los tres palos mientras el reloj corría. La UD Logroñés también corría, aunque tan solo detrás del balón; mientras el Real Zaragoza seguía poniendo el picante, los goles y las jugadas de peligro.

Ruben Martínez salió en sustitución de Paulino, quizás el único que intentaba algo diferente en la UD Logroñés. Así se iba yendo el partido hasta que, en el minuto noventa, Andy remató a gol un pase de Rubén Martínez. Las líneas y el Var lo anularon.

Después fue Bogusz el que disparó para mostrarnos, en el minuto noventa y uno, quien era el meta del Real Zaragoza. Ahí estaba Cristian Álvarez para detener el esférico primero y, en esa prolongación, volver a parar, aunque con problemas, el chut que desde fuera del área se sacó Alex Pérez.

Y ya. Aquel había sido el arreon final de un equipo que jugó y propuso muy poco, de un equipo que nos dejó con esa sensación que trae Filomena: Helados.

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