Sábado, 18:15 horas, el momento. El Molinón- Enrique Castro «Quini», el lugar. Miño, Iago, Alex Pérez, Gorka, Iñaki, Errasti, Andy, Olaetxea, Zelu, Rubén Martínez y Ander Vitoria, el histórico once que se presentó para el estreno de la UD Logroñés. De color verde oliva y con la bandera de la Rioja en el pecho. Un equipo recién llegado al fútbol profesional.
Todo era nuevo en un estreno esperado por cada uno de nosotros y nosotras. Tantos viajes por el llamado» fútbol de barro». Ahora otro fútbol, otros campos nos esperan. Tiempo de divertirnos, tiempo de disfrutar de nuestro equipo. Otra novedad es que ya no somos tan clandestinos, ahora nos retransmiten en directo, sin interferencias, con mucho más público pendiente. Bienvenido al fútbol profesional, un paso más allá para este club, un paso más para este proyecto, un paso más.
Empezó el partido con una ocasión de Ander Vitoria en el minuto uno. Los primeros minutos del partido fueron dubitativos, con muchas imprecisiones, sin un dominador del esférico. Ningún equipo se imponía ni salía de ese rigor táctico. Uno primeros minutos de estudio del rival, de adaptación a esta nueva temporada; pero también sin los ánimos, sin los habitantes en las gradas de esta nueva normalidad del fútbol.
Pasados los primeros quince minutos achuchó el Sporting de Gijón. Buscaba el peligro por las bandas, buscando centros al área sin encontrar rematador. Una velocidad más, un pasito hacía adelante mientras la UD Logroñés se defendía achicando el peligro en defensa sin complicaciones.
Otra novedad para nosotros era el VAR, no estamos acostumbrados a esperar decisiones arbitrales así. Se revisó una supuesta mano de Gorka. Jueguen, sigan. El VAR no dijo nada en el minuto 20. Poco después, en el minuto 23, el Sporting de Gijón tuvo la ocasión más clara: balón al espacio, Djuka controla, dispara y el balón da en el palo de un inédito Miño. Era el primer aviso, casi por generación espontánea.
Sin ser un lechado de virtudes en ataque, los locales avisaron del peligro de este nuevo fútbol para nosotros. Aquí hay mucha calidad, sólo se necesita una para que tu entramado defensivo se venga abajo y tu rival pueda ponerse con ventaja, cuidado con esto.
De ahí, al descanso, poco o nada pasó. El Sporting de Gijón ponía las ganas, la UD Logroñés no sufría en exceso. Un primer tiempo con bastante colapso en la zona de creación, sosote y feo para el espectador. Cero a cero.
La segunda parte la empezó igual la UD Logroñés, defendiéndose y cediendo el balón al Sporting de Gijón que tampoco achuchaba mucho. En el minuto 52, Aitor, desde fuera del área, tiraba y Miño respondía con estirada y paradón. Después, otra vez Miño en el minuto 59, ataja sin problemas un balón rematado por Gaspar.
Una hora de partido y el guión establecido funcionaba manteniendo el cero a cero en el marcador. Sergio Rodríguez movió el banquillo. Rubén Martínez y Olaetxea dejaban su puesto a Petcoff y Andoni, novedad en la plantilla para el lateral izquierdo. Sergio quería refrescar el equipo. El equipo a lo suyo, orden táctico, entramado defensivo perfecto, línea de creación en tres cuartos y delantera casi inédita, sin noticias del ataque, 60 minutos sin un remate a puerta.
El partido transcurría sin más, los minutos caían y el cero a cero se mantenía como un premio para los del estreno; aunque, quizás, poco premio para los del Sporting por ganas, intensidad y tirar más a puerta.
Minuto 70, Errasti y Ander Vitoria dejaban su sitio a Roni y Sierra. Más frescura, más movilidad en ataque, eso se intuía en los cambios pero en el campo no se plasmaba lo buscado. Lo mejor es que el tiempo seguía pasando y el empate estaba ahí.
El juego no cambiaba, el partido seguía sosote; un quiero y no puedo unos, un nadar y guardar la ropa otros. Seguían los cambios, otra novedad, y es que ahora se pueden hacer cinco cambios, en tres tandas y Sergio lo hizo. Bobadilla al campo por Zelu, cambio de esquema en la defensa con tres centrales y dos laterales, minuto 87. No había que arriesgar porque el empate era un premio.
Un córner mal defendido por la UD Logroñés originó una ocasión para Aitor que Miño paró. Sin embargo, esto fue el preámbulo de lo que iba a ocurrir poco después: balón al espacio, Djuka se aprovecha del desajuste defensivo, controla ‘el más listo de la clase’, golpea y gol. Era el 1-0 y quizás era el premio para el que más lo buscó. Ciertamente, era una jugada aislada resuelta con mucha calidad. Pero es que esto es fútbol profesional elevada a la máxima expresión, en el que una jugada que te gana un partido y te amarga ese debut soñado o casi soñado en esta Segunda división.
Derrota para un equipo en construcción al que le toca resetearse, levantarse, esperar a encajar las piezas por venir y también olvidar un partido donde nunca se tuvo la ocasión de ganar. Toca seguir. Tiempo y equipo hay.
Imagen: @RealSporting



