Comenzó la segunda vuelta en Las Gaunas a esa hora canalla de la siesta.
Esta vez el lugar estaba claro. En el primer fin de semana del confinamiento perimetral por poblaciones; sofá, mantita, café y teléfono móvil en mano. Los compañeros de grada estaban conectados y la consigna era clara en la soledad de casa: mandar fotos, audios, frases… Y es que los que me acompañaban no ayudaban. Todos dormían. Les da igual el fútbol, así que había que buscar el aliciente más allá de los conviventes.
La UD Logroñés y el Real Oviedo habían saltado al césped, se habían hecho la foto oficial, habían sorteado campo y balón. Sí, también balón, ese que dicen es el protagonista en este juego, ese que después se pasaron con poco ritmo, con pases horizontales, amasándolo, mimándolo, ahora tú, luego yo.
Mientras, el tiempo pasaba, transcurría lento. El balón aquí, el balón allí. El conjunto visual del partido era eso, puro respeto. Nada por aquí, nada por allá. La emoción, ninguna. Tres tarjetas amarillas, eso sí, por por choques; pero poco más pasaba.
Paulino fue el primero en poner picante desde su banda. Intentaba algo por dentro, por fuera, y, en el minuto veintidós, tiró tocadito de rosca, aunque el balón se fue fuera. Femenías era ya, al menos, visible en la retransmisión.
Por el Oviedo, el picante lo ponía Nieto. Se internaba por su banda, centraba al área y Rodrigo remataba al palo cuando se llevaba media hora de un partido con poco fútbol, con poco ritmo, con poco riesgo y con mucho respeto.
El denominador común en esta categoría es eso, un chispazo. Vivir de los errores forzados y no forzados del rival. Paulino centraba al área y Leo Ruiz remataba de volea pero el balón se iba alto y desviado en el minuto treinta y seis.
Y otra vez vuelta a la rutina. A tocar, a amasar a especular. El tiempo pasaba, mientras que el paso adelante se dejaba para otro momento.
Rodrigo remató y marcó. Celebración, voltereta para adornar ese gol antecedieron la revisión de VAR. Gol no válido, mas nos quedamos con esa demostración gimnasta y poderío cuando se llegaba al descanso con empate a cero en el marcador.
Ni un minuto se llevaba jugado de la segunda parte cuando un balón al espacio a David González nos levantó de esa posición tomada en el sofá. Ganó la carrera a Arribas, que se echó la mano a la parte trasera del muslo, dejando al delantero blanquirrojo ante un mano a mano, mal ejecutado, en el que el balón salió desviado.
Femenías y el Real Oviedo respiran. La UD Logroñés y David González se lamentan. Se desbarataba una ocasión manifiesta de gol en un encuentro que seguía cero a cero. Y de nuevo ese fútbol de toque y posesión estéril, otra vez ese en el que el reloj corre mientras el riesgo no se percibe.
El Real Oviedo parecía que daba un pasito adelante. Sergio Rodríguez lo vio y cambio piezas cuando se llegaba a la hora del partido. Metió a Ander Vitoria y Zelu al campo mientras que Rubén Martínez y Leonardo Ruiz dejaban de ser protagonistas del juego.
Una mala elección en un saque de banda local fue la ocasión perfecta para que Rodrigo disparará sobre Dani Giménez en el minuto sesenta y uno. Después, en el minuto sesenta y ocho con los mismos protagonistas, Rodrigo volvía a poner en apuros a la UD Logroñés.
Sergio Rodríguez vio que su equipo estaba sufriendo en exceso, que no tenía el balón, que no había orden ni equilibrio Entró entonces Errasti al campo por David González. Cambio de sistema que ponía fin al cuatro, cuatro, dos. Empezaba a tratarse de no sufrir en exceso.
Mientras el tiempo pasaba, la UD Logroñés se defendía y el empate a cero en el marcador iba cobrando fuerza. Sergio Rodríguez tiro de pragmatismo y metió otro cambio dando lugar a una nueva variación del sistema. Esta vez el cinco, cuatro, uno a escena. Gorka al campo, Olaetxea fuera. Aun quedaban tres minutos y había que sumar. Se trataba de eso. Nieto volvió a poner en apuros a Dani Giménez instantes antes de que el trencilla pitara el final. Empate a cero y un punto más en el casillero.



