CRÓNICA: Detalles. (El Badajoz- UD Logroñés de Ángel Sedano)
Tras su largo tránsito por el desierto de la falta de inspiración, regresan las crónicas de Ángel Sedano
Ay los malditos o los benditos detalles. Sí, esas circunstancias, esas cosas que pasan dentro de un partido de fútbol.
Pongamos un detalle: Badajoz, Nuevo Vivero y un equipo vestido de grana y azabache. Cosas de este juego moderno en el que todo combina bien, todo viste bien; aunque tu rival te atosigue con córneres directos, con remates dentro del área pequeña.
Entonces, ahí, sale a relucir otro detalle llamado Jon Ander Serantes. Detallazo el suyo parando a una mano con un bote previo en el minuto trece. Pardo lo hizo bien rematando, Jon Ander Serantes mejor.
Los compañeros de equipo de Jon Ander defendían el córner por acumulación no estando pendientes de ese otro detalle del permitió el remata de Pardo solo en el borde del área pequeña. Y ahí salía a escena otro detalle: el sufrimiento.
Durante treinta y cinco minutos, la UD Logroñés sufrió la presión alta pacense, las cabalgadas de un «Zelu» muy incisivo por su banda y con el CD Badajoz intentando arañar La UD Logroñés se sacudía como podía ese asedio. Otro detalle que apuntar: el salir vivo de esos minutos de agobio.
De nuevo Jon Ander Serantes era el artífice de otro detalle con su vuelo, su parada magistral, al remate de Gorka en otro córner casi calcado al botado minutos antes. Gorka desespera mientras Serantes vuela para mantener el cero a cero en el marcador del Nuevo Vivero. Hay porteros que dan puntos cuando tus compañeros tienen un mal día.
La UD Logroñés no estaba nada cómoda, no tocaba, no elaboraba fútbol. Quería salir al contraataque de forma muy directa, sin medias tintas. Y ahí, a partir de ese momento, el partido cambió. Otro detalle añadido al partido, otra de esas premisas del fútbol salía a escena: si no materializas tus ocasiones, te tocará sufrir.
La réplica de los de granate y azabache se estaba cocinando y comenzaron avisando a la salida de un córner rematado por Guarrotxena. Con un Gonzalo batido, Pardo despejó bajo palos.
Y entonces le tocó al equipo local sufrir la ira de la calidad, con un balón al espacio que Alfaro controla delante del lateral local que cómete el error de darle el perfil interior a un jugador especialista en eso. Alfaro encaró la meta por dentro, soltó un disparo fuerte y seco en busca de la escuadra para marcar el primero.
El gol fue una obra maestra para enmarcar que además llegó en un momento psicológico, el minuto cuarenta que hizo enmudecer al Nuevo Vivero. Ese detalle, el del golazo rival, llevó el partido con cero a uno al descanso tras una primera parte en la que la UD Logroñés puso los detalles de calidad en las áreas, mientras quizás el CD Badajoz todo lo demás.
Comenzó la segunda parte y pronto, muy pronto, el CD Badajoz niveló la contienda. En el minuto cuarenta y ocho, Otegui marcó el gol. Salió o pareció más entonado el equipo local en este segundo tiempo y pronto impuso el detalle del gol, el detalle fundamental pues es lo que verdaderamente cuenta en este juego.
Con mucho por jugar y decidir, pasaban los minutos de un partido entretenido con dos gallitos de la categoría. El detalle de la posesión era Pacense mientras los riojanos corrían sin perder el pulso al partido teniendo incluso más la pelota en las áreas.
Nada pasaba y tocaba entrar en juego a los entrenadores, mover piezas, cambiar el tablero para que algo volviera a pasar. Cano por un lado, Mere Hermoso por otro retocaron sus equipos. Aridane entró al campo por Pinillos Mere movía y variaba su once en el minuto sesenta y cinco.
Jaime Sierra también entró en juego por un Castellanos lesionado en el minuto setenta y uno y la UD Logroñés se estiró mucho más. Otro detalle a tener en cuenta que incluso propició un tiro desde fuera del área. El riojano es un equipo práctico y pragmático y David Ramos avisó con un disparo lejano que atajó Gonzalo en el minuto ochenta.
Dos minutos después, otro detalle de calidad de Alfaro que llevó a la defensa a zancadillear al extremo dentro del área. El árbitro señaló penalti y Guarrotxena, que ejercía de capitán, cogió el esférico, poca carrerilla y golpeó el balón que entró en la portería. El gol ponía el uno a dos y de nuevo los logroñeses lograban asaltar el Nuevo Vivero.
De ahí al final del partido, hubo detalles del no fútbol, del cómo jugar para no jugar y ganar un partido de fútbol.
Y es que este fue indudablemente un encuentro de detalles, de esos detalles que tienen, provocan y originan los equipos con carácter, los equipos que tienen calidad en sus líneas y no necesitan nada más que sacar a relucir contra un gran rival que mordió el polvo.





