Que este equipo está en una evolución permanente es un hecho, uno echa la vista atrás, partiendo de Tudela sin ir más lejos, y ve aquel equipo con Sergio Rodríguez vestido de corto y aquel larguero, cero a cero; el año que llovió tanto con otro triste cero a cero; el año del sainete del asistente y su continuo levantar de bandera, otro cero a cero. Pagola, si Pagola el año pasado el sólito anulo el gol de Paredes y perdimos 2-1.
Pero la evolución de este equipo es brutal, profesionalizado por los cuatro costados, se presenta por quinta vez en Tudela y ganó, así de simple, así de fácil; fantasmas eliminados. A la quinta vez se gana y, además, se gana con una grada repleta de seguidores blanquirrojos. Hasta mil fuimos hasta Tudela. El crecimiento de este club evoluciona dentro y fuera del césped.
A los ya tradicionales seguidores de Logroño, Tirgo, Baños de Río Tobia, El Villar de Arnedo, se les unes más y más gente llegados de todos los rincones de La Rioja; este club hace club cada día que pasa. Me van a permitir un inciso. A esos pueblos, añado Navarrete. Los de Navarrete siempre fuimos insurgentes, nos acoplamos a amigos, amigas a cuadrillas; pero vamos a ver a la UD Logroñés, somos de la UD Logroñés aunque no llevamos pancarta. Pero nos podemos acoplar a lo que sea, incluso a los del barrio de arriba, a los de Fuenmayor; así que apunten a los de Navarrete también.
Los mil de Tudela hicimos nuestra la plaza nueva, su terraza, los bares adyacentes al campo. El plan estaba claro, queríamos dar color y calor al equipo, queríamos ver otra vez ganar al líder y esta vez sí lo conseguimos.

El partido, ¿qué quieren que les cuente?, Pura Segunda B. Feo, sosote, físico; así, lo planteó el Tudelano desde el minuto 1, pero el líder vive cómodo en esa posición, sabe que tendrá una y no perdonará. La UD Logroñés buscaba la banda izquierda, Rubén Martínez e Iñaki buscaban hacer daño por su perfil; la defensa tudelana achicaba espacios, juntaba sus líneas, sufría poco.
Los minutos corrían y nada pasaba bajo el sol abrasador de febrero, hasta el clima era raro para este etapa del año. Día de manga corta en el que las cazadoras servían de butacas improvisadas en el hormigón de una grada caduca y envejecida. El partido seguía igual, nada pasaba. El balón iba, venía pero sin nada reseñable en las áreas. En el minuto 38, Miño paró un disparo desde la frontal del área y, cuando la primera parte se iba, llegó quizás lo más reseñable del líder, Zelu puso un balón al área pequeña que se paseó por delante de todos; aunque nadie remató, nadie despejó… cero a cero en el marcador, descanso… nada nuevo bajo el sol de Tudela.
El segundo tiempo trajo una UD Logroñés más larga, más descarada; desde el poco descaro llegará, tendremos una o incluso dos, llegará el momento de morder… mientras tanto, riesgo el justo. Avisó Ñoño en el minuto 76 pero su disparo salió desviado, Iñaki desde lejos también intentó batir a Pagola en el minuto 78; pero tampoco… Hasta que Caneda, el gran Caneda, puso el balón en una diagonal larga para que Andy controlase y con su disparo limpiara las telarañas de Pagola. GOL, cero a uno en el marcador, en el minuto 80.
El pragmático líder, el que no perdona, otra vez a escena. Era el gol, lo que se busca en un partido de fútbol, un gol más del rival y en eso la UD Logroñés es el líder y no tiene rival; golpear y ganar.
Quedaban diez minutos para terminar el partido y la UD Logroñés lo terminó ahí mientras que el Tudelano cayó como un castillo de naipes. Sintieron la temida pegada del líder, se esfumaron sus opciones del Ciudad de Tudela. Después Isla fue expulsado por una entrada a Ousama y el Tudelano termino el partido con diez jugadores. La vida es muy dura para los equipos en dinámica negativa, la vida es maravillosa para los equipos en dinámica positiva; el blanco y el negro. Así es esto del fútbol, gana el que marca un gol más que el rival y ayer volvió a ganar el líder, la UD Logroñés, la que no hace prisioneros, la que moviliza a mil aficionados, la que está escribiendo su historia en una temporada para enmarcar. Soñemos amigos y amigas mías, soñemos.




