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CARLOS MOLINA: “En lo último que pienso ahora es en coger una pelota y ponerme a entrenar”

Carlos Molina, el exjugador del BM Logroño, ha compartido esta mañana con los medios de comunicación su odisea para salir de Ucrania

Carlos Molina que llegaba -en la máxima expresión de la palabra- a la que fue y seguirá siendo su casa, Logroño, se presentaba esta mañana en el Hotel Gran Vía ante los medios para contar la odisea vivida a la hora de salir de Ucrania.

Me paso por aquí para contároslo, no sin antes comentar esa (mi) admiración, la que siempre he tenido por Carlos, que quizás sin darme cuenta haga no ser lo suficientemente objetivo como debiera a la hora de escribir un asunto de esta índole.

Acudía, con las enormes ganas de verle, como escritor de este medio, sí, pero sobre todo como amigo, por lo que disculpadme si este comienzo es más propio de una carta que de un artículo periodístico.

Dicho esto comenzaba Carlos agradeciendo en primer lugar al omnipresente Juanjo Acobi, CM de Club Balonmano Logroño, el haber hecho posible dicha reunión, para seguir expresando el cariño recibido estos días atrás en donde parecía “que todos estábamos empujando el coche a que llegase a la frontera”. De esta forma comentaba el cordobés, no exento de lágrimas, la verdadera pericia para salir del país ucraniano.

“En lo último que pienso ahora es en coger una pelota y ponerme a entrenar”

Sin tiempo para complacer a todos por los mensajes recibidos y, pidiendo perdón por ello, anteponía en primer lugar, como no podría ser de otra manera las ganas de estar con su familia y amigos en estos momentos tan difíciles.

De jugar un partido a vivir una pesadilla

Después de explicar todo el proceso transcurrido, desde el partido jugado en Kielce un día antes (paradójicamente lugar de destino una vez terminado su angustioso viaje) hasta el inicio de los bombardeos y señales para desalojar el país nada más aterrizar en suelo ucraniano, se centraba Carlos en relatar cómo fue esa “huída” hacia la frontera.

Seis días inacabables, con temperaturas bajo cero y “un miedo terrible” que incrementaba con el paso del tiempo tan solo equiparable a la fuerza que sacas -sin saber de dónde- para “luchar por ti mismo y hacerlo de todas las formas posibles”.

Lamentando por otro lado -con la tristeza propia del momento- la situación en la que se quedaban sus amigos ucranianos, apelaba al segundo donde decidió pedir socorro a través de sus redes sociales, circunstancia límite en la que se encontraban entonces.

“Esta experiencia me ha ayudado mucho para saber las personas que realmente me quieren”

Su compañero, Aidenas Malašinskas posibilitó su salida del país

Sin olvidarse de los “verdaderos héroes” del conflicto, no otros que las familias ucranianas que se quedaban resistiendo, y del suyo particular, su compañero de equipo lituano y exjugador del Logroño, Aidenas Malašinskas, artífice real de la escapada por su comunicación con la embajada Lituana, proseguía Carlos comentando su postura de no jugar esta temporada, por respeto hacia él y sobre todo hacía sus compañeros:

“En lo último que pienso ahora es en coger una pelota y ponerme a entrenar”

Mientras iba terminando su discurso sin saber bien -pese a estar en contacto con sus compañeros- a qué atenerse en este conflicto que continúa, argumentaba Molina que “esta experiencia me ha ayudado mucho para saber las personas que realmente me quieren”, al mismo tiempo que decía que será algo que le marcará de por vida.

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