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Calahorra vuelve a ver silenciados los vivas a San Emeterio y San Celedonio

Esta vez un “supuesto” fallo de sonido enmascara la falta de los "vivas" a Los Santos San Emeterio y San Celedonio

Las fiestas de Calahorra volvieron a comenzar anoche sin que nadie pudiera escuchar el nombre de los Santos en honor a quienes se celebran estos festejos. De nuevo volvió a evitarse que su nombre, San Emeterio y San a Celedonio, se escuchara en los aledaños de la glorieta de Quintiliano.

Por contra, si es que fue fallo de sonido, hasta en dos ocasiones se escuchó el “Viva Calahorra” y ni una sola vez se corrigió para hacer mención a los patrones. De nuevo, otra vez más, Los Santos fueron omitidos del mensajes y de los “vivas” de Elisa Garrido, tal y como la socialista viene protagonizando y repitiendo, año tras año, desde su llegada al consistorio. Que tal vez es casualidad, tal vez.

Calahorra, a pesar de San Emeterio y San Celedonio, ya está de fiestas

Incluso podría, tal vez, Garrido haberse amparado en su libertad religiosa, libertad, para no mencionado a Los Santos y no hacer referencia a ellos. Podría. Tal vez puede que por eso el episodio de ayer, en el que parece que se intenta hacer creer a los calagurritanos que todo se debe a un fallo de sonido, resulte tan burdo e insultante.

Anoche se repitió el discurso de una alcaldesa que se ha deslizó entre su incapacidad para reconocer y corregir errores, si es que todo fue un error de sonido; evitar honrar a los Santos, esquivando nombrarlos, o en la cobardía de quien prefiere engañar a los habitantes de Calahorra, haciéndolos creer que todo se debe a un error del micrófono y no a una opción debidamente decidida.




Los calagurritanos no se merecen unos dirigentes que les mientan, los engañen o los traten por tontos. Ningún ciudadano de ningún sitio lo merece y eso es cuestionable.

Y a pesar de todo ello, hoy la alcaldesa no ha dejado de salir en la procesión en honor a San Emeterio y San Celedonio, cuyos nombres volvieron a no sonar desde el balcón consistorial. Hoy la alcaldesa volverá a subir y bajar la Calle Grande del municipio sabiendo que es tradición que a su paso se aplauda a quienes acompañan a la procesión. Pero hoy la alcaldesa debería no acompañarlos desde su Libertad relgiosa y quedarse en su casa o subir al balcón, ya que ayer no se escuchó, y desde él gritar “Viva San Emeterio y San Celedonio”. Desde su libertad religiosa. LIBERTAD.

Algo que, de verdad, sustituya al dantesco episodio que volvió a vivirse ayer. Algo más que desfachatez y mentira. Algo.

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