Calahorra volvió a vivir ayer su tradicional procesión del Paso Viviente. Tras dos años de parón a causa de la pandemia, los calagurritanos se echaron a la calle para revivir la pasión de Cristo y participar en ella o de ella.

Cientos de ciudadanos de esta localidad y visitantes de otros municipios pudieron acompañar y presenciar esta tradicional representación que se enmarca dentro de la Semana Santa de Calahorra declarada de interés turístico nacional.
Partiendo desde el complejo municipal de La Planilla, con una borriquilla, y terminando en la zona de la Era Alta, con la crucifixión y resurrección; la Avenida Valvanera volvió a ser el escenario de las diferentes estaciones de la pasión de cristo.

La entrada en Jerusalén, La última cena, el lavatorio de pies, la oración de Getsemaní, la traición de Judas Iscariote, el prendimiento de Jesús y los juicios ante los sanedrís y Poncio Pilatos, la flagelación, el Vía Crucis en el camino del monte del calvario, la crucifixión, las doce palabras, la muerte, el descendimiento de la cruz o la resurrección se ven representadas en este paso viviente.

Con multitud de ciudadanos agolpados en los diferentes puntos en los que se desarrollan las quince escenas que lo integran y que son muestran de las diversas estaciones, regresó esta representación, que en su ya 39 edición, volvió a hacer gala de una salud encomiable.




