Apelación ha aceptado parcialmente las alegaciones del Atlético de Madrid sobre el cierre parcial del Metropolitano y que afecta a la denominada grada de animación.
A pesar de aceptar parte de este recurso, sigue considerando que sus medidas preventivas y reactivas fueron insuficientes y, por ello, mantiene la sanción rebajada de un partido y reduce la multa de 45.000 a 3.000 euros.
«Valorando de manera adecuada y loable el esfuerzo y las medidas adicionales adoptadas por el Atlético de Madrid, considera que, a pesar de ello, existen aspectos que podrían haberse gestionado mejor y se podrían haber implementado medidas adicionales», manifiesta en su dictamen el Comité de Apelación de la Real Federación Española.
Sin embargo, el club colchonero aún tendrá que atender la sanción de Antiviolencia del Consejo Superior de Deportes, «sanción ejemplar» adelantó la ministra y portavoz del gobierno Pilar Alegría.
El organismo estima que tanto las medidas preventivas como las reactivas por parte de la entidad «no pueden considerarse suficientes». Pese a esa consideración, el Comité piensa que éstas permiten incardinar los hechos dentro del artículo 107.1 del Código Disciplinario de la RFEF y considerarlos graves y no dentro del 76.2 lo que les confería la calificación de muy graves, que es lo que dictaminó Disciplina en primera instancia.
El equipo rojiblanco ya había comunicado a sus socios que no se venderían las entradas ubicadas en esa grada durante los próximos cinco partidos. Estos son asientos entre los sectores 127 y 133 del Metropolitano.
Hace unos días, el CEO del club, Miguel Ángel Gil Marín, solicitó «ayuda» para poder actuar contra unos individuos que no representan al club. «Necesitamos información para poder actuar contra los violentos y expulsarles de forma permanente del club». Gil Marín añadió en esta carta que es algo que «convive en nuestra sociedad» y que es un problema de «todos».




