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A cero (El CD Tudelano- UD Logroñés de Ángel Sedano)

Tocaba madrugar, tocaba coger el coche, la autopista y ropa de abrigo. Las mañanas de domingos otoñales dan para eso.

Cargados de ilusiones, cada uno de nosotros imaginábamos cómo iba a ser el partido. El Tudelano estaba con la flecha para abajo, casi en la reserva; mientras la UD Logroñés se encontraba en esos puestos que dan para soñar. Pero nada o casi nada es sencillo en este juego, así que tocaba soñar en blanco y rojo en esa esquina desnuda de techumbre en el viejo campo del Ciudad de Tudela.

Los sueños, sueños son, y el conjunto vestido esta vez de grana y pantalones blancos muy pronto se desperezó. Guarrotxena puso el peligro ante la meta de Pelegrino que paró sin dificultades en el primer un minuto de juego.

Los ochocientos desplazados sonreían. Su equipo apretaba, apretaba sin florituras con un fútbol sencillo y directo y es que el terreno de juego no invitaba a otra cosa.

David Ramos estrellaba el balón en al larguero en el minuto ocho tras un disparo desde fuera del área, esos que ya no son novedad en este equipo.

El plan establecido tomaba cuerpo y solo faltaba afinar la puntería y, quizás, ser más incisivos por las bandas, incluso jugar para el delantero centro. Aunque no estamos para exigir, solo para ganar, así que lo del juego combinativo, la presión tras pérdida, el equilibrio e incluso las transiciones largas para otros y para otro escenario.

El Ciudad de Tudela es un campo y el Tudelano un rival que no te deja jugar; ante el que no estás cómodo. Más bien es un escenario muy escabroso, sin ritmo, donde los minutos pasan y se valora lo poco que concedes y lo poco que te conceden, en donde necesitas puntería y castigar al rival; pero nada de eso pasó.

Aridane lo intentó con un disparo de nueve, de caza goles, mas el palo de Tudela impidió celebrar el gol. Esta vez el palo derecho, antes fue el larguero, y en el minuto cuarenta y uno se esfumaban las opciones de irse al descanso mandando.

Del Tudelano ni rastro. El resultado de empate a cero les era favorable en el descanso en un partido espeso del que aún quedaban cuarenta y cinco minutos para resarcirse y redimir los pecados.

Ahí, a raíz del descanso, creció el Tudelano con un fútbol más directo beneficiándose de una defensa riojana nada expeditiva, con fallos en el achique y sin despejar un balón.

Con lo que el equipo navarro no contaban era con un Ximo Miralles y su parada antológica en el minuto cuarenta y ocho. El debutante Ximo Miralles conseguía salir airoso de esa primera y de la que vendía cinco minutos después cuando el balón rozo su palo izquierdo. Su defensa concedía y desafinaba, pero el marcador no se movía. Tocaba sufrir en Tudela.

En el minuto cincuenta y seis llegó la jugada que pudo cambiar todo. Una contra, un pase hacía Alfaro. El extremo encara, remata y ocasiona un rechace que recoge Dubasin para enviarlo dentro de la portería. Gol legal a todas luces. Quizás fue el madrugón que adormecido al asistente; pero el colegiado nos dejó sin celebración y sin gol.

Tras ello, la desconexión de la UD Logroñés fue inminente. Ahí se apagaron las luces, las ideas y el fútbol para los Logroñeses.

Mere Hermoso dio paso al «plan B», en el minuto sesenta y cuatro, con Siddiki, Galán y Medina en sustitución de Guarrotxena, Ramos y Tekio. Pero el plan B, como que tampoco. Ni el dibujo, ni el fútbol, ni el equilibrio, ni el balón.

El Tudelano creció con el paso de los minutos y Rodrigo, ese jugador diferencial de los ribereños, controló ante la defensa riojana y mandó un disparó a puerta que también se estrelló en el palo, ese palo que ahora jugaba a nuestro favor, ese palo que antes nos había privado de la gloria y ahora nos salvaba.

Mere quería otro aire para su equipo. En el minuto setenta y siete Sierra e Iñaki salían por Herrando y Parejo. El «plan C» a escena, pero tampoco funcionó. El fútbol de ida y vuelta, como la vida misma, terminó viendo como otra vez el palo, el bendito palo, nos salvaba en el ochenta y seis.

Al final, empate a palos, a cero goles y a sensaciones con la flecha para abajo. Porque así se volvió de Tudela, con un triste empate a cero que no convenció a casi nadie.

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