Las autoridades de Nepal y el Tíbet mantienen las labores de rescate tras la devastadora riada registrada este miércoles en la frontera entre ambos territorios, que ha dejado por ahora 362 fallecidos y alrededor de 1.500 desaparecidos.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce hay cientos de extranjeros. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que cuatro españoles permanecen sin localizar, aunque ha precisado que no consta que ninguno de ellos haya fallecido.

Albares ha pedido a los españoles que se encuentren en la zona afectada, así como a sus familiares y amigos, que contacten con los teléfonos de emergencia consular para facilitar las labores de localización.
Los equipos de emergencia han reanudado las operaciones antes del amanecer, aunque la lluvia y la dificultad de acceso están complicando los trabajos en una zona montañosa gravemente afectada por la riada.
En Nepal se han desplegado unos 5.000 militares y policías en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, dos de las áreas más castigadas. Helicópteros participan también en las operaciones y en el suministro de alimentos y material de emergencia a las poblaciones aisladas. Durante las primeras horas del jueves han sido rescatadas 125 personas, entre ellas 20 extranjeros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha señalado que el desastre pudo comenzar con el colapso de un glaciar en el Himalaya.
El episodio habría provocado después un temblor sísmico de magnitud 5,2 y un deslizamiento de tierra que bloqueó el cauce del río Lhende Khola.
La acumulación de agua terminó liberándose y desencadenó una enorme masa de agua y lodo hacia los ríos Bhotekoshi y Truishuli. Varios valles quedaron cubiertos por el barro.
Entre las personas desaparecidas hay turistas que realizaban rutas de senderismo, peregrinos, trabajadores y miembros de las fuerzas de seguridad.
Riesgo de una nueva riada
Las autoridades mantienen además la alerta ante la posibilidad de que se produzcan nuevas inundaciones.
Las inspecciones realizadas en la zona de Gyirong, en la frontera entre China y Nepal, han detectado un nuevo bloqueo formado por rocas y lodo que está generando un denominado lago barrera.
Las autoridades chinas han puesto en marcha trabajos para evitar que esta obstrucción pueda colapsar y provocar otra riada repentina.
La emergencia ha provocado también el despliegue de ayuda internacional. India, China, Estados Unidos, Sri Lanka y Australia han movilizado recursos, mientras que la Unión Europea ha ofrecido asistencia.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha trasladado sus condolencias a los afectados y ha anunciado ayuda económica para las operaciones de emergencia.
El Dalai Lama también ha expresado sus condolencias por las víctimas y ha relacionado la magnitud de las inundaciones con posibles factores como el cambio climático.
En Nepal permanecen desaparecidas 826 personas, de las que cerca de 600 serían extranjeras, según los datos facilitados por la Policía y las autoridades turísticas. En el Tíbet se contabilizan otras 558 personas desaparecidas, 260 de ellas extranjeras.
Centenares de extranjeros entre los desaparecidos
Las autoridades han confirmado desaparecidos procedentes de numerosos países. Entre ellos figuran 178 ciudadanos de India, 65 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 34 de Australia, 33 del Reino Unido, 25 de Canadá y 12 de Israel.
Australia, por ejemplo, busca a 34 de sus nacionales, algunos de ellos participantes en peregrinaciones y circuitos turísticos. Entre los desaparecidos habría al menos dos menores.
La magnitud del desastre ha dificultado la recopilación de información sobre las personas que se encontraban en la zona en el momento de la riada.


